El ministro iraní de Exteriores, Seyed Abás Araqchi, discutió el martes en una conversación telefónica con el secretario general de la ONU, António Guterres, diferentes aspectos de los ataques agresivos y los crímenes de guerra cometidos por Estados Unidos e Israel contra Irán durante el conflicto actual.
Araqchi denunció que las agresiones, que constituyen “una violación flagrante del derecho internacional y principios fundamentales del derecho internacional humanitario”, habían destruido o dañado muchas instalaciones civiles, incluidas escuelas, hospitales y zonas residenciales en Irán.
Por tanto, el jefe de la Diplomacia persa pidió una condena firme de estas acciones por parte de la comunidad internacional y de los organismos responsables.
Reiteró el “derecho inherente de Irán a defenderse frente a esta guerra impuesta”, y recordó que “la República Islámica ya había advertido previamente a todas las partes pertinentes en la región y más allá de ella que, en caso de una acción militar de Estados Unidos contra Irán, todas las instalaciones y bases estadounidenses en la región serían atacadas”.
Araqchi subrayó que las acciones de Irán se llevan a cabo en el marco del derecho a la legítima defensa y conforme a las normas reconocidas del derecho internacional. Asimismo, afirmó que la República Islámica considera la defensa de la seguridad y la vida de sus ciudadanos como una responsabilidad fundamental e ineludible.
🇺🇳 El jefe de la ONU admite: No existe ninguna duda sobre el derecho de Irán a defenderse.
— HispanTV (@Nexo_Latino) March 11, 2026
☫ El cancille iraní advirtió que el silencio ante la agresión de EEUU e Israel puede propiciar la continuidad de la inestabilidad y la intensificación de las tensiones en la región. pic.twitter.com/mqdy1eRm4p
Silencio de la ONU ante agresiones contra Irán podría perpetuar la inestabilidad
Asimismo, pidió a la ONU y al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (CSNU) cumplir con su responsabilidad de velar por la paz y la seguridad internacionales, y adoptar posturas más firmes para condenar estas agresiones, advirtiendo que el silencio y la inacción podrían perpetuar la inestabilidad y una mayor escalada de tensiones en la región.
El secretario general de la ONU, por su parte, consideró los ataques al suelo iraní como una clara agresión no provocada al país y reafirmó el derecho innegable de Irán a defenderse.
Guterres subrayó también la necesidad de respetar los principios del derecho internacional y evitar la escalada de tensiones, mientras que pidió esfuerzos para evitar la expansión del conflicto y reducir sus consecuencias humanitarias y de seguridad en la región.
La agresión israelí-estadounidense contra Irán inició el 28 de febrero con ofensivas en Teherán que mataron al Líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Ali Jamenei y a varios altos mandos castrenses. Los sangrientos bombardeos se han cobrado hasta el momento la vida de más de 1300 civiles, además de dejar destrucciones generalizadas en escuelas, hospitales, instalaciones civiles y militares del país.
La República Islámica ha respondido las agresiones, evocando el artículo 51 de la Carta de la ONU —lo cual reconoce el derecho inmanente de legítima defensa, si ocurre un ataque armado contra un miembro de la ONU—, lanzando 37 oleadas de ataques con misiles y drones contra objetivos israelíes y bases militares de Estados Unidos en Asia Occidental. Teherán ha prometido mantener la represalia, mientras los aliados continúen con sus atrocidades.
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