El embajador y representante permanente de Irán ante las Naciones Unidas, Amir Said Iravani, condenó enérgicamente el viernes el asesinato de Kamal Jarazi, presidente del Consejo Estratégico de Relaciones Exteriores de Irán, en un ataque israelí contra su residencia en Teherán el 1 de abril. El diplomático falleció el 9 de abril a causa de heridas graves sufridas en el ataque, en el que también murió su esposa.
Mediante cartas dirigidas al secretario general de la ONU, António Guterres, y al presidente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (CSNU), Iravani calificó el crimen como un “acto deliberado de terrorismo” contra un objetivo civil y sostuvo que constituye "una violación del derecho internacional humanitario y de los derechos humanos, en particular del derecho a la vida".
Asimismo, subrayó que Jarazi desempeñó un papel destacado en la diplomacia iraní, habiendo sido ministro de Exteriores entre 1997 y 2005, así como representante permanente ante la ONU entre 1989 y 1997, y destacó "su compromiso con el multilateralismo" y "la resolución pacífica de conflictos".
"Un ataque contra la diplomacia"
En este sentido, afirmó que su asesinato no solo representa una privación ilegal de la vida de un civil, sino también "un ataque contra la diplomacia y los fundamentos de la interacción pacífica internacional".
Este hecho, agregó, vuelve a poner de manifiesto que el régimen israelí "considera como una amenaza cualquier voz que, a nivel regional o internacional, promueva la paz, el diálogo y la diplomacia, interpretándolas como contrarias a sus objetivos desestabilizadores".
Israel intenta "debilitar los canales diplomáticos" con Irán
El representante iraní sostuvo además que esta acción criminal forma parte de "un patrón más amplio de acciones dirigidas a silenciar voces favorables al diálogo y debilitar los canales diplomáticos", y acusó a Estados Unidos de complicidad en el ataque.
Finalmente, el embajador persa enfatizó que tanto Israel como Estados Unidos deben asumir la responsabilidad internacional por ese acto ilícito, que, según dijo, se suma a otros ataques sistemáticos llevados a cabo por ellos contra la población y las instalaciones civiles iraníes durante el reciente conflicto.
Estados Unidos y el régimen de Israel lanzaron el 28 de febrero una guerra a gran escala contra Irán, en la que asesinaron al Líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, junto con varios altos mandos militares y funcionarios del país.
Posteriores ataques contra objetivos civiles causaron la muerte de cientos de personas, incluidos más de 200 niños.
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