Se trata de Abás Asadi, mayor de la Policía de Irán, quien perdió la vida durante los disturbios violentos ocurridos el 8 de enero en la ciudad central de Qom.
Según el general Mohamad Reza Mir Heidari, comandante de la Policía de Qom, Asadi se encontraba desarmado e intentaba calmar a los manifestantes, exhortándolos a mantener la paciencia, cuando fue atacado por un grupo de individuos.
Los agresores lo apuñalaron 67 veces y posteriormente arrastraron su cuerpo sin vida por el suelo. “Los terroristas no eran parte de la nación y cometieron crímenes peores que Daesh”, declaró el general Mir Heidari sobre el incidente.
El mártir Abás Asadi era padre de cinco hijos. Las autoridades judiciales han detenido a dos responsables de su asesinato y han emitido una orden de arresto contra otro agresor involucrado en el crimen.
Durante los actos vandálicos registrados a finales de diciembre y principios de enero, elementos terroristas armados y alborotadores respaldados desde el extranjero emplearon violencia extrema contra civiles y fuerzas del orden, utilizando armas blancas, armas de fuego y materiales incendiarios.
Un análisis de los métodos violentos empleados por estos alborotadores recuerda la brutalidad del grupo terrorista Daesh, que, con apoyo y armamento proporcionado por Estados Unidos y algunos países occidentales, perpetró ataques en Irak, Siria y otros países de la región durante la última década.
Las fuerzas de seguridad y la policía iraní respondieron con rapidez al vandalismo, y el 12 de enero millones de ciudadanos salieron a las calles para manifestar su apoyo a la unidad nacional y al sistema de la República Islámica.
A pesar de proporcionar todo apoyo financiero y militar a los alborotadores, el intento de los enemigos para desestabilizar la República Islámica fracasó y la calma ya reina el país persa.
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