Las protestas pacíficas que comenzaron el 28 de diciembre en los bazares de Teherán, la capital, por razones económicas, pronto se tornaron violentas debido a la infiltración de elementos terroristas armados, apoyados desde Estados Unidos e Israel, entre los manifestantes, dejando un gran número de muertos entre civiles.
Mashad, centro de la provincia oriental de Jorasán Razavi, fue una de las ciudades más afectadas por actos vandálicos y el 8 de enero, una de las noches más violentas, cuando terroristas armados asesinaron a varios civiles y fuerzas del orden con distintas armas blancas y de fuego.
Uno de los muertos fue identificado como Hadi Yazdani, un joven de 23 años, estudiante de Derecho de la Universidad de Azad de Mashad, quien fue desplegado en la ciudad junto a decenas de otros jóvenes miembros de la Fuerza de Resistencia Popular de Irán (Basich), para proporcionar la seguridad de los manifestantes y mantener el orden.
El joven basichí quien intentó impedir ataques a bienes públicos y privados y detener los disturbios, fue asesinado brutalmente a puñaladas por los alborotadores en el concurrido barrio Tabarsi, de manera que incluso su propio padre no pudo identificarlo.
Los informes de la medicina forense indicaron que Yazdani perdió la vida tras ser apuñalado con cuchillo y una navaja tipo cutter por alborotadores y recibir múltiples golpes de palos, piedras y barras metálicas en su cabeza y todo el cuerpo.
Según testigos, los hombres armados incluso intentaron incendiar al joven y su motocicleta, pero se dieron a la fuga con la llegada de las fuerzas del orden.
Las lesiones sufridas fueron tan graves que el joven murió camino al hospital, donde llegó su cuerpo descuartizado. Los funcionarios iraníes consideran los disturbios como parte de una campaña coordinada por Estados Unidos y el régimen de Israel, cuyo objetivo es desestabilizar Irán luego de su fracaso en la guerra de 12 días lanzada contra el suelo iraní en junio.
A pesar de proporcionar todo apoyo financiero y militar a los alborotadores, este intento de desestabilización fracasó y el orden se ha restablecido en el país tras varios días de disturbios, según confirman las autoridades.
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