• Presentación típica de los remedios homeopáticos, en píldoras diminutas hechas de una sustancia inerte (a menudo, azúcar) y una gota de una solución.
Publicada: lunes, 16 de abril de 2018 1:41
Actualizada: lunes, 16 de abril de 2018 23:35

Desde la conveniencia de tomar el jugo de naranja a toda velocidad hasta la de evitar comer chocolate para no tener granos, la química y divulgadora científica española Deborah García Bello aconseja descartar una decena de creencias populares sobre la salud.

“Un estudio fraudulento relacionaba el uso de la vacuna triple vírica con el autismo y se puso en duda la seguridad de las vacunas. Se comprobó después que era malintencionado, que tenía intereses económicos del principal firmante y se retiró, pero la idea quedó en el ideario colectivo”, explica la investigadora en una entrevista con la agencia Europa Press.

La falta de fiabilidad del movimiento antivacunas es el primero de diez consejos sobre los que son, a su juicio, los mitos sanitarios que es más necesario desterrar, porque al afectar a áreas importantes de la salud pueden llegar a ponernos en riesgo.

No blanquearse los dientes con bicarbonato y limón es la segunda de sus recomendaciones: es cierto que en pocos días la dentadura queda más blanca, pero se trata en realidad de una receta peligrosa, porque se daña el esmalte dental y no se recupera.

Las cremas solares con filtros químicos no solo no son nocivas, sino que son recomendables, porque “son los más modernos y por ejemplo convierten la radiación UV en radiación inocua”, “son muy cosméticos” y “no dejan rastro blanco”.

El zumo de naranja no pierde las vitaminas en cuanto se exprime: las vitaminas tardan horas en oxidarse y, de hecho, se usan como conservante en alimentación. Aun oxidadas las vitaminas, sostiene García Bello, se comportan igual en nuestro organismo. Además, la vitamina C no cura los resfriados.

Un estudio fraudulento relacionaba el uso de la vacuna triple vírica con el autismo y se puso en duda la seguridad de las vacunas. Se comprobó después que era malintencionado, que tenía intereses económicos del principal firmante y se retiró, pero la idea quedó en el ideario colectivo”, explica la química y divulgadora científica española Deborah García Bello.

 

Los envases de plástico para la comida no son peligrosos, porque “ya no se emplean plásticos con Bisfenol A para uso doméstico”. Ese compuesto es “muy parecido a un tipo de hormona que tenemos en nuestro organismo y puede ocupar su lugar”. En la actualidad, asegura la química, los plásticos empleados para alimentación están adaptados, incluidos los específicos para microondas.

Los alimentos con alto índice glucémico pueden favorecer brotes de acné en personas que lo tienen, pero el cacao, en sí, “está comprobado que no afecta al acné, incluso la cantidad de antioxidantes favorecería”, por lo que es falso que haya relación entre comer chocolate y los granos en la piel.

García Bello prosigue sus consejos desmintiendo la utilidad de la homeopatía (más allá del efecto placebo), que el azúcar moreno sea más sano que el blanco (por la cantidad “ridícula” de vitaminas que contiene la melaza), que la estevia sea algo distinto de “un edulcorante más” y que haya “terapias alternativas que curan el cáncer” —al contrario, pueden aumentar el riesgo de muerte si se abandonan los tratamientos convencionales, advierte—.

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