• La portavoz de la Cancillería de Rusia, María Zajarova, en una conferencia de prensa en Moscú (capital), 7 de marzo de 2019.
Publicada: sábado, 9 de marzo de 2019 5:29
Actualizada: sábado, 9 de marzo de 2019 11:32

Rusia expresó inquietud por el aumento de presiones de EE.UU. sobre Cuba y su impedimento de reformas en el país caribeño, por considerarlo aliado de Venezuela.

“(Moscú observa) con inquietud que EE.UU. decidió actuar en todos los frentes (de la región latinoamericana) y además de estrangular a Venezuela, ahora, en paralelo y en su estilo tradicional, ha puesto su mirada en Cuba”, afirmó el jueves la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, María Zajarova.

Washington implementa una política de doble rasero sobre La Habana, porque por un lado exige reformas en Cuba y por otro “obstaculiza a los cubanos en el empeño de reformarse”, reprochó la portavoz de la Cancillería rusa al enfatizar que los cubanos por sí mismos “buscarán la solución y realizarán todas las reformas que necesitan”.

“Se observa con claridad un nuevo intento ilegítimo de EE.UU. de bloquear económicamente a Cuba, crear obstáculos adicionales para el desarrollo económico y social de la República en el contexto de los cambios que se llevan a cabo allí”, precisó al respecto Zajarova.

(Moscú observa) con inquietud que EE.UU. decidió actuar en todos los frentes (de la región latinoamericana) y además de estrangular a Venezuela, ahora, en paralelo y en su estilo tradicional, ha puesto su mirada en Cuba”, afirmó la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, María Zajarova.

 

La vocera de la Cancillería rusa asimismo condenó que Washington “incrementa las presiones sobre los aliados cercanos de Caracas”, acusando al Gobierno de Cuba de “socavar la democracia en Venezuela” y tachándolo de ser una de “las últimas dictaduras de la región”.

El lunes, el asesor de Seguridad Nacional de EE.UU., John Bolton, acusó a Cuba de “fomentar la represión” en Venezuela que vive una crisis desde el pasado 23 de enero, cuando Juan Guaidó, jefe de la Asamblea Nacional (AN) —de mayoría opositora y declarada en desacato—, se autoproclamó como “presidente encargado” del país suramericano. Asimismo, amenazó con endurecer las restricciones financieras a las fuerzas militares de la isla caribeña por respaldar al presidente venezolano, Nicolás Maduro.

En la misma jornada, el Departamento de Estado de EE.UU. anunció que permitirá a los ciudadanos cubano-estadounidenses presentar demandas contra más de 200 entidades cubanas que se han beneficiado de bienes expropiados tras la Revolución Cubana de 1959, al incluir exenciones al título III de la llamada ley Helms-Burton para permitir dichas acciones.

En respuesta, el canciller de ese país, Bruno Rodríguez, tachó de irresponsable la decisión estadounidense, y dijo que con tal medida, Washington busca recrudecer el bloqueo injusto contra La Habana y asfixiar la economía cubana.

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