“Irán inicia la diplomacia con los ojos abiertos y un recuerdo imborrable del año pasado. Nos comprometemos de buena fe y defendemos nuestros derechos”, ha escrito este viernes el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Seyed Abás Araqchi, en su cuenta de X antes de las negociaciones nucleares con Estados Unidos en Mascate, la capital de Omán.
Iran enters diplomacy with open eyes and a steady memory of the past year.
— Seyed Abbas Araghchi (@araghchi) February 6, 2026
We engage in good faith and stand firm on our rights.
Commitments need to be honored. Equal standing, mutual respect and mutual interest are not rhetoric—they are a must and the pillars of a durable…
El jefe de la Diplomacia iraní ha hecho referencia a las agresiones militares ilegales de EE.UU. e Israel a Irán que se llevaron a cabo en junio de 2025 justo en un momento en que Teherán y Washington se preparaban para realizar la sexta ronda de diálogos indirectos en Mascate sobre el programa nuclear iraní.
Las agresiones que duraron 12 días incluyeron ataques de Israel a las instalaciones civiles, nucleares y militares de Irán que se cobraron unas 1100 vidas, y bombardeos estadounidenses contra tres sitios nucleares iraníes clave. Irán respondió las ofensivas con fuerza e impuso un alto el fuego a los agresores el 24 de junio.
En una referencia implícita a las amargas experiencias del incumplimiento de Estados Unidos con sus compromisos adquiridos con Irán —incluida la retirada unilateral de Washington del acuerdo nuclear de 2015 en mayo de 2018—, Araqchi ha hecho hincapié en la necesidad de que “los compromisos deben cumplirse”.
Conforme al alto diplomático iraní, cualquier plática debe llevarse a cabo en “igualdad de condiciones”, agregando que “el respeto mutuo y el interés mutuo no son retórica; son imprescindibles y pilares de un acuerdo duradero”.
Las negociaciones se realizan tras semanas de la incesante retórica bélica de la Administración estadounidense, presidida por Donald Trump, que amenazó con una intervención militar en irán si éste no negociaba un nuevo acuerdo nuclear.
La República Islámica de Irán ha dejado en claro que no tolerará amenazas y presiones. Ha insistido en que, aunque opta por la diplomacia, no teme una guerra con EE.UU. y está plenamente preparada para ella, advirtiendo que cualquier mínima agresión al país, desencadenaría una guerra regional a gran escala.
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