• Soldados estadounidenses en una base militar en el sur de la ciudad de Mosul, Irak.
Publicada: miércoles, 13 de febrero de 2019 9:57
Actualizada: miércoles, 13 de febrero de 2019 15:38

El primer ministro de Irak, Adel Abdul-Mahdi, pone énfasis en que su país no aceptará ninguna base militar extranjera en su territorio.

En una reunión mantenida el martes con el secretario interino de Defensa de EE.UU., Patrick Shanahan, en Bagdad (capital iraquí), Abdul-Mahdi enfatizó que las relaciones entre Bagdad-Washington deben basarse en los “acuerdos básicos” existentes entre ambas partes, que simplemente tratan de combatir el terrorismo y entrenar a las fuerzas iraquíes, y “nada más”, según informa el periódico Iraqi News.

Irak toma decisiones “independientes” y no será influenciado por presiones o dictámenes extranjeros, señaló el premier reiterando la oposición de Bagdad a la presencia de bases militares extranjeras en el territorio iraquí.

Abdul-Mahdi también elogió los logros de Irak en el restablecimiento de la estabilidad después de derrotar al grupo terrorista EIIL (Daesh, en árabe) y pidió el apoyo de la comunidad internacional para desarrollar el proceso de reconstrucción en curso en el país árabe.

Por otro lado, el primer ministro iraquí también recalcó que Bagdad está abierto a desarrollar cooperaciones y lazos con los Estados árabes y regionales en línea con los intereses nacionales.

 

En 2011, el Departamento de Defensa de EE.UU. (el Pentágono) puso fin a las operaciones de combate que comenzó en Irak desde la invasión de 2003. A partir del 2011, los soldados norteamericanos permanecieron en el país árabe en labores de formación y entrenamiento.

Sin embargo, en 2014 Washington, al frente de la llamada coalición anti-EIIL, volvió a enviar unos cinco mil soldados a la nación árabe, que según las denuncias, llevan a cabo labores de inteligencia en la frontera con Siria.

La prolongada presencia militar estadounidense en Irak ha generado críticas entre la nación y facciones políticas iraquíes, sobre todo después de que el presidente de EE.UU., Donald Trump, adelantara su decisión para conservar parte de sus efectivos en el país árabe para “vigilar a Irán”, plan rechazado en duros términos por Bagdad.

El Parlamento iraquí, a su vez, ha prometido discutir durante el próximo período legislativo un proyecto de ley que impulse la retirada de todas las tropas estadounidenses en suelo iraquí.

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