La quema de ejemplares del Corán en Suecia y Dinamarca sigue provocando reacciones de enfado en países del mundo.
La furia es mayor, ya que esto se trata de un nuevo ataque al sagrado libro de musulmanes por parte de un grupo autodenominado “Patriotas Danese” frente a la embajada egipcia.
Desde Irán hasta Rusia, hubo reacciones. Primero, desde la República Islámica, un alto comandante iraní prometió un castigo severo a quienes insultaron al Corán. Así lo aseveró el jefe adjunto del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica de Irán (CGRI), el general de brigada Ali Fadavi.
Esto, mientras la mezquita egipcia de Al-Azhar, en una declaración escrita, al condenar el acto, se les pidió a los musulmanes que rompan el silencio.
Por su parte, desde la Cancillería de Rusia, la portavoz María Zajarova ratificó que insultar a creencias de religiones no significa la libertad de expresión bajo ningún concepto.
Asimismo, dijo que estos insultos que se han venido cometiendo contra el Corán son una manifestación de barbarie agresiva y xenofóbica.
Insistió en que los Gobiernos sueco y danés, deben evitar que esto pase otra vez, una petición sobre lo que los gobiernos europeos hasta el momento han hecho oídos sordos.
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