• Retos y logros de una Revolución: Acuerdo nuclear
Publicada: jueves, 14 de marzo de 2019 17:42

El Plan Integral de Acción Conjunta, también conocido como el acuerdo nuclear de Irán, fue el fruto de dos años de exhaustivas negociaciones.

Finalmente, fue aprobado y rubricado el 14 de junio de 2015. En realidad, fue el resultado de interminables negociaciones, durante más de diez años, entre Irán y algunos de estos países.

Irán se avino a reducir el número de sus centrifugadoras, disminuir el suministro de uranio, rediseñar su reactor de investigación en Arak y hacer concesiones de carácter industrial en su programa nuclear. Los seis Estados se comprometieron a poner fin a las sanciones impuestas por EE.UU., la UE y el Consejo de Seguridad de la ONU a la banca, los seguros, la energía, el transporte, el oro, el dinero, la industria nuclear, los metales, los software, las armas y varias personas en concreto.

El Plan Integral de Acción Conjunta (PIAC o JCPOA, por sus siglas en inglés) fue adjuntado a la resolución 2231 del Consejo de Seguridad de la ONU y aprobado por unanimidad por dicho consejo. Con el visto bueno de la AIEA de que Irán cumplía sus compromisos, las sanciones estaban siendo levantadas una tras otra.

El convenio fue violado, por primera vez, por el Congreso de Estados Unidos y esta dinámica continuó hasta que el presidente Trump se retiró por completo del JCPOA en mayo de 2018 e impuso, una vez más, sanciones unilaterales contra Irán. En ese momento, Irán anunció que seguiría implementando el acuerdo siempre y cuando el resto de firmantes cumplieran sus compromisos.

Si bien muchos líderes mundiales han calificado al JCPOA de ser el mayor logro de la diplomacia en los tiempos modernos, la retirada unilateral del presidente de Estados Unidos ha obligado a muchas multinacionales a seguir sus pasos de imponer sanciones contra Irán y anular, efectivamente, el JCPOA, convirtiéndolo en un pedazo de papel.

Las promesas realizadas por las autoridades de la UE respecto al JCPOA no se han materializado. Las compañías europeas que abandonan Irán han demostrado que es EE.UU. el que lleva las riendas y que la UE es incapaz de actuar de manera independiente.

mrg/rba

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