Los líderes africanos expresaron su preocupación por el recrudecimiento del impacto del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por EE.UU. sobre la economía cubana, especialmente tras la pandemia de COVID-19, y criticaron el alcance extraterritorial de las sanciones, incluyendo el Título III de la Ley Helms-Burton, que refuerza las restricciones y amplía sus consecuencias más allá de las fronteras estadounidenses.
La resolución reafirmó los profundos lazos históricos, políticos y de solidaridad entre los pueblos de África y Cuba y respaldó el fin de una política considerada “injusta, ilegal y contraria a los principios del derecho internacional y la soberanía de los Estados”.
La resolución incluye, por tercera vez, el llamado explícito de la Unión Africana a retirar a la isla de la unilateral e injustificada lista de países que supuestamente patrocinan el terrorismo, destacando el carácter arbitrario de esta designación.
Por decimoséptima ocasión consecutiva, la Asamblea de Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Africana aprobó una resolución que condena el bloqueo económico impuesto por EEUU 🆚 #Cuba, que durante más de seis décadas ha afectado al pueblo cubano.
— Cancillería de Cuba (@CubaMINREX) February 15, 2026
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El documento de la Unión Africana se produce en un momento en que la crisis económica, energética y social que vive Cuba se ha intensificado tras el corte del suministro de petróleo venezolano que la isla recibía durante años como aliado estratégico. Ese flujo de combustibles se detuvo después de la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela el 3 de enero de 2026, en una agresión en la cual las fuerzas estadounidenses secuestraron al presidente venezolano, Nicolás Maduro.
Una orden ejecutiva dada a conocer por la Casa Blanca el 29 de enero y firmada por el presidente estadounidense, Donald Trump, declara una “emergencia nacional” respecto a Cuba anunciando que impondrá aranceles a los países que proporcionen petróleo a la isla caribeña.
Las sanciones de Estados Unidos contra Cuba tienen más de seis décadas de antigüedad; el 7 de febrero de 1962, el presidente John F. Kennedy las instauró, aunque sus antecedentes se remontan a 1959 y a las acciones de Washington para debilitar sectores estratégicos de la defensa y economía cubana. Documentos del Archivo de Seguridad Nacional de Estados Unidos muestran que el motivo inicial de las sanciones era generar “hambre, frustración y desesperación” entre el pueblo cubano y buscar derrocar al gobierno de Fidel Castro.
Las sanciones de Estados Unidos han sido el mayor factor de daño económico y humano, así como un obstáculo para el desarrollo de Cuba durante más de 60 años. Según Miguel Díaz-Canel, presidente de Cuba, se estima que el daño económico total supera los 159 mil millones de dólares, y el costo humano es incalculable.
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