“El mecanismo restringido en Rafah, que limita el número de viajeros y ralentiza los procesos de evacuación médica, representa una amenaza directa a la vida de miles de pacientes, agrava peligrosamente las condiciones humanitarias y sanitarias, y coloca a la comunidad internacional frente a sus responsabilidades legales y morales”, ha afirmado el Ministerio de Salud de Gaza en un comunicado emitido este domingo.
La institución gazatí ha exigido la apertura permanente y regular del cruce de Rafah con Egipto, subrayando que la operación parcial vigente no permite atender a más de 20 000 pacientes y heridos que requieren tratamiento urgente.
Muchos de ellos sufren cáncer, enfermedades cardíacas, insuficiencia renal o lesiones graves que necesitan procedimientos quirúrgicos avanzados, los cuales no están disponibles en la Franja de Gaza debido al bloqueo y los ataques reiterados contra el sistema sanitario.
Aunque el cruce fue declarado parcialmente operativo el 2 de febrero de 2026, el ministerio ha advertido que el número de personas autorizadas a viajar “permanece extremadamente limitado y no corresponde a la magnitud de la tragedia sanitaria”.
Además, ha instado a las organizaciones internacionales y humanitarias a intervenir de inmediato para garantizar el derecho al tratamiento y traslado de los pacientes, considerado un derecho humano fundamental según leyes y convenciones internacionales.
Las primeras semanas de reapertura parcial del cruce han estado marcadas por represión, confusión y obstáculos logísticos, mientras los palestinos que regresan a Gaza denuncian maltrato, abuso y humillación por parte de las fuerzas israelíes.
Para reingresar a Gaza a través de Rafah, los palestinos deben pasar por tres capas de control de seguridad. Primero, las autoridades egipcias; luego, la Misión de Asistencia Fronteriza de la Unión Europea (EUBAM); y finalmente, el ejército israelí dentro de Gaza.
Desde la entrada en vigor del acuerdo de alto el fuego el 11 de octubre del año pasado, Israel no solo continúa con la matanza casi diaria de palestinos, sino que además viola abiertamente el acuerdo, al restringir el ingreso de alimentos, medicamentos, suministros médicos, materiales de construcción y casas prefabricadas a Gaza, donde unos dos millones de palestinos –incluidos 1,5 millones de desplazados– viven en condiciones catastróficas.
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