El comandante de la policía de Portland, Craig Dobson expresó su preocupación por el uso de gases lacrimógenos y otras armas venenosas contra los manifestantes, indicando que podrían causar problemas de salud tanto a los agentes como a los manifestantes.
El jefe policial remarcó, en una nueva declaración jurada publicada por los medios estadounidenses esta semana, que los oficiales de los Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) rociaron gases lacrimógenos en una clara reacción exagerada durante una protesta reciente frente a la oficina de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos en Portland, poniendo en peligro a los manifestantes, así como a la policía en el lugar.
En otra parte de su querella ante un tribunal, Dobson destacó que el uso de gases lacrimógenos fue “excesivo y desproporcionado a la amenaza planteada” el 31 de enero durante una marcha organizada por trabajadores que atrajo a miles de personas a las calles de la ciudad y terminó frente al edificio de ICE, situado en el sur del centro de la ciudad.
Dobson testificó que los oficiales federales de ICE dispararon gases lacrimógenos después de que entre 30 y 50 personas vestidas de negro estaban junto a la puerta de su edificio, y algunos aparentemente intentaban cerrarla con una cuerda mientras otros golpeaban la madera contrachapada del edificio, dijo Dobson en su declaración judicial.
Conforme expresó que la respuesta de la administración Donald Trump “carecía de conciencia” de la totalidad de las circunstancias, y señaló que el gas afectó a cientos de manifestantes pacíficos que no estaban en propiedad federal.
El jefe del Equipo de Respuesta Rápida de la Oficina de Policía describió las respuestas de control de multitudes en curso por parte de ICE como “impredecibles” tanto para la multitud como para la policía local.
El comandante Franz Schoening testificó que las tácticas del ICE ponen en riesgo la seguridad de los agentes de la policía local y los obligan a retirarse de sus posiciones entre la multitud.
El capitán de la policía estatal de Oregón Cameron Bailey, que supervisa los equipos de control de multitudes de la agencia, aseveró que sus fuerzas nunca escucharon a los oficiales federales emitir ninguna advertencia antes de disparar bolas de pimienta.
Bailey también afirmó haber visto una transmisión en vivo y escuchado informes de sus agentes durante una protesta el 18 de octubre, indicando que el gas lacrimógeno lanzado por agentes federales se produjo sin avisos audibles y sin ninguna situación objetivamente peligrosa. Añadió en testimonio jurado que cubrir la zona con gas había obligado temporalmente a los agentes estatales a abandonar sus puestos.
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