Según un informe emitido el viernes por la agencia británica Reuters, el acuerdo propuesto, conocido como ‘Acuerdo 123’, es necesario según la legislación estadounidense antes de que puedan realizarse exportaciones significativas de materiales o tecnología nuclear estadounidense.
Acuerdos anteriores de Estados Unidos en el campo nuclear, como el celebrado con los Emiratos Árabes Unidos (EAU), han prohibido explícitamente a los socios enriquecer uranio o reprocesar combustible nuclear gastado, ambas actividades sensibles que pueden utilizarse para desarrollar armas nucleares.
Sin embargo, el borrador del acuerdo entre Washington y Riad no prohíbe expresamente el enriquecimiento de uranio. En cambio, menciona “salvaguardias adicionales y medidas de verificación” en áreas sensibles de la cooperación nuclear, lo que deja margen para una posible actividad de enriquecimiento por parte de Arabia Saudí, de acuerdo con el documento.
Conforme recuenta la nota, la posible medida supondría un cambio importante respecto de la política de no proliferación que EE.UU. mantiene desde hace tiempo en la región de Asia occidental.
Algunos legisladores estadounidenses han instado a la Administración del presidente de EE.UU., Donald Trump, que el El ‘Acuerdo 123’ esté acompañado de la firma de Riad del ‘Protocolo Adicional’ con la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), que otorga a la agencia de la ONU autoridad ampliada para inspeccionar instalaciones nucleares, acceder a datos e investigar sitios no declarados.
El pasado noviembre, el gobierno de Trump envió una notificación preliminar a los líderes de los comités del Congreso, sobre el ‘Protocolo Adicional’, y el acuerdo final podría presentarse al Congreso el 22 de febrero, lo que desencadenaría un período de revisión de 90 días.
Los funcionarios saudíes han argumentado durante mucho tiempo que Riad posee importantes reservas de uranio y debería conservar el derecho a desarrollar un ciclo de combustible nuclear completo.
El permiso de enriquecimiento a Arabia Saudí podría conducir a un cambio transformador en la política nuclear regional, alentando potencialmente a otros estados a buscar capacidades similares, según expertos.
En los últimos años, Washington y Riad ya han firmado una serie de acuerdos, incluidos acuerdos sobre cooperación nuclear, venta de armas, inteligencia artificial y minerales críticos.
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