• Parte de la base estadounidense de Al-Asad destruida por un ataque de misiles iraníes en la provincia de Al-Anbar, Irak, 13 de enero de 2020. (Foto: AFP)
Publicada: viernes, 17 de enero de 2020 6:23
Actualizada: sábado, 18 de enero de 2020 6:05

Pese a la inicial negación del Pentágono, EE.UU. admite que 11 de sus soldados resultaron heridos en ataques de represalia de Irán contra sus bases en Irak.

Un funcionario del Ejército estadounidense indicó el jueves a la cadena local CNN que 11 efectivos resultaron heridos en ataques lanzados el 8 de enero, por el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán contra dos bases estadounidenses en Irak, entre ellas, Ain Al-Asad, en represalia por el asesinato del teniente general Qasem Soleimani, en un atentado perpetrado por EE.UU.

Al respecto, el Comando Central de EE.UU. (Centcom, por sus siglas en inglés) en un comunicado emitido la misma jornada del jueves también confirmó, por fin, que “varios” de sus efectivos desplegados en Ain al-Asad presentaron “síntomas de conmoción cerebral” a causa de los ataques de misiles iraníes en su contra.

“Aunque ningún soldado murió en el ataque de Irán del 8 de enero lanzado contra la base aérea de Al-Asad, varios uniformados fueron tratados por haber presentado síntomas de una conmoción cerebral derivada de la explosión y todavía siguen siendo evaluados”, afirmó Bill Urban, portavoz del Centcom, en el comunicado.

“Ocho de los heridos fueron tratados en las instalaciones estadounidenses en Alemania mientras otros tres en Kuwait” como parte de “medidas de precaución” que adoptó este país norteamericano, precisó Urban, antes de mencionar que se espera que dichos soldados puedan volver al servicio en Irak cuando estén aptos para seguir con sus misiones.

 

La llamada coalición anti-EIIL (Daesh, en árabe), liderada por EE.UU. en Irak y Siria, y el comando del Ejército estadounidense en Irak, a su vez, confirmaron la información en un comunicado similar.

Eso mientras Mark Esper, secretario del Departamento de Defensa (el Pentágono), aseguró la semana pasada que, de acuerdo con la evaluación inicial, los misiles iraníes ocasionaron únicamente daños materiales al edificio. El presidente de EE.UU., Donald Trump, a su vez tuiteó que “todo estaba bien”.

El alto estratega iraní, el ya excomandante de la Fuerza Quds del CGRI, era “una piedra en el zapato” de EE.UU. y sus aliados por haber contribuido, en gran medida, a la erradicación del grupo terrorista EIIL en Irak y Siria, entre otros complots que habían urdido para la región, rica en reservas naturales, entre ellas el petróleo. Por esta razón, EE.UU. se encargó en persona de la eliminación del alto comandante iraní y asumió, con gran orgullo, su asesinato.

Su eliminación, no obstante, les jugó en contra y fue la gota que colmó el vaso y aceleró el proceso de la expulsión de las fuerzas estadounidenses de Irak. Irán espera que otras naciones de la región adopten la misma postura y pongan fin a la presencia extranjera en sus respectivos países.

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