• Vídeo: La Constitución chilena, la causa de la turbulencia
Publicada: sábado, 16 de noviembre de 2019 13:33
Actualizada: sábado, 16 de noviembre de 2019 16:10

¿Por qué la Carta Magna ha estado bajo el punto de mira durante esta ola de protestas en Chile?

La Constitución actual de Chile se remonta a 1980 y, aunque enmendada varias veces, es criticada por ser una herencia del régimen militar de Augusto Pinochet y por consolidar un papel residual del Estado en la provisión de servicios básicos, que es precisamente una de las causas de manifestaciones desde el 18 de octubre.

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Aunque lo que desencadenó las manifestaciones fue el anuncio de un aumento en la tarifa del metro de Santiago, las demandas se extendieron en las últimas semanas a otras causas.

“Una de las cuestiones más criticadas, y por esta razón se quiere cambiar, tiene que ver con su ilegitimidad de origen, que es precisamente el hecho de que fue dictada durante una dictadura militar”, dijo Miriam Henríquez Viñas, profesora de Derecho Constitucional en la Universidad Alberto Hurtado de Santiago.

Una de las cuestiones más criticadas, y por esta razón se quiere cambiar, tiene que ver con su ilegitimidad de origen, que es precisamente el hecho de que fue dictada durante una dictadura militar”, dijo Miriam Henríquez Viñas, profesora de Derecho Constitucional en la Universidad Alberto Hurtado de Santiago.

“Hay una desconfianza que está presente en la Constitución de la posibilidad de que el pueblo pueda tomar decisiones razonables por sí mismo” y, según la constitucionalista, esa desconfianza se expresa a través de una serie de mecanismos, como por el ejemplo el que el rol de los partidos políticos sea mínimo en la Carta Magna.

El otro cuestionamiento de la Constitución se refiere a los derechos sociales. Los ciudadanos han tomado las calles para protestar por la desigualdad y exigir la implementación de profundas reformas sociales. El texto constitucional no proporciona directamente beneficios que tengan que ver con la salud, la educación o la seguridad social, pero esta disposición está en manos privadas.

La privatización fue uno de los pilares del modelo de Pinochet y, en su constitución política, los servicios básicos como la electricidad y el agua potable pasaron a manos privadas. También hubo una fuerte privatización en áreas como educación y salud.

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Ahora, la demanda de los manifestantes chilenos es que el Estado tenga una mayor participación y participación en la provisión de bienes básicos. Los analistas coinciden en que una nueva Constitución no resolvería todos los problemas, pero sería un primer paso muy importante.

rtk/ktg/mjs

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