Consultado en rueda de prensa en Washington D.C. (EE.UU.) sobre la eventual mudanza de la misión diplomática, el ministro dijo el jueves que “es algo que se está considerando”, sopesando todas sus consecuencias.
“Si tomamos esa decisión, queremos que sea percibida como positiva para las relaciones Brasil-Israel, pero también positiva [...] con el mundo árabe, con el mundo musulmán en general”, señaló Araujo.
El jefe de la Diplomacia brasileña recalcó que un paso así requiere de “tiempo” y “diálogo” para concretarse y enfatizó que el propósito del Ejecutivo del presidente Jair Bolsonaro es insertar al país en el Oriente Medio de manera pacífica y “contribuir a la paz y la estabilidad” de esa región.
Si tomamos esa decisión, queremos que sea percibida como positiva para las relaciones Brasil-Israel, pero también positiva [...] con el mundo árabe, con el mundo musulmán en general”, señala el canciller brasileño, Ernesto Araújo.
La promesa de Bolsonaro de seguir los pasos de su homólogo estadounidense, Donald Trump, y trasladar su embajada a Al-Quds generó polémica dentro y fuera de Brasil.
Cuando el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, asistió a la toma de posesión del ultraderechista Bolsonaro, este dijo que la decisión estaba tomada y que solo faltaba decidir la fecha.
No obstante, la semana pasada, el vicepresidente interino Hamilton Mourao (mientras Bolsonaro se recupera de una cirugía) recibió al embajador palestino en Brasilia, Ibrahim Alzeben, y contradijo la posición del mandatario acerca del traslado de la misión diplomática brasileña en los territorios ocupados.
El posible traslado de la embajada brasileña ha provocado la ira de muchos países, en particular de los pertenecientes a la Liga Árabe (LA), que han conminado a Bolsonaro a no poner en práctica dicha medida, advirtiendo de que “un paso como ese no solo dañaría los intereses de los palestinos, sino que reduciría drásticamente las oportunidades de lograr una paz de gran alcance”.
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