• Un manifestante porta una imagen del periodista saudí Jamal Khashoggi fuera del consulado de Arabia Saudí en Estambul, 25 de octubre de 2018.
Publicada: viernes, 9 de noviembre de 2018 9:27
Actualizada: viernes, 9 de noviembre de 2018 11:37

El asesinato del periodista disidente saudí Jamal Khashoggi se produjo porque este reveló a un diario británico que Arabia Saudí financia a una cadena antiraní.

El pasado 2 de octubre, el periódico británico The Guardian citando una fuente (Khashoggi), informó que Arabia Saudí asignó unos 250 millones de dólares para ayudar al lanzamiento de Iran International, una televisión opositora en lengua persa con sede en Londres (capital del Reino Unido).

El hecho de que el medio británico apuntara a que la mencionada cadena está siendo financiada por una entidad secreta offshore y una compañía cuyo director mantiene estrechos vínculos con el príncipe heredero saudí, Muhamad bin Salman Al Saud, habría llevado al servicio de inteligencia saudí a indagar la procedencia de tales filtraciones y de quién era el informante.

De hecho, la fecha de la revelación publicada por The Guardian coincide con el día en el que el columnista del Washington Post acudió al consulado saudí en Estambul (Turquía) para realizar unas gestiones consulares y que nunca más salió de dichas instalaciones.

Ahora bien, el reportero y autor de la filtración en el medio británico, ha revelado este viernes a través de su cuenta Twitter que su fuente era Khashoggi, un acérrimo crítico con las políticas del príncipe heredero saudí Bin Salman.

Conforme al tuit, Khashoggi reveló a su interlocutor el pasado 26 de septiembre que el director de la citada entidad secreta offshore era Saud al-Qahtani, asesor del príncipe heredero, quien, de hecho en estos momentos, es sospechoso de haber dirigido el asesinato del propio periodista saudí.

 

Desde que estallara el escándalo del asesinato de Khashoggi, el mundo ha sido testigo de cómo Riad ha mentido sobre el caso, primero negando la muerte del periodista, y después, con evasivas sobre las circunstancias que rodearon su desaparición y muerte.

Los saudíes afirmaron en un primer momento que el periodista había abandonado el consulado saudí en Estambul y, solo después de semanas y una intensa presión internacional, la Fiscalía saudí admitió su muerte y algunos días más tarde dijo que el asesinato de Khashoggi fue premeditado.

Los tejemanejes de Arabia Saudí en torno al caso se consideran, según los expertos, una especie de huida hacia adelante del reino autárquico saudí en un esfuerzo por desvincular al heredero a la corona saudí Bin Salman del asesinato, pues, según fuentes turcas, este ordenó directamente su muerte.

En este marco, la prensa turca precisa que Saud al-Qahtani estuvo presente a través de una videoconferencia en la tortura y el asesinato de Khashoggi. Estos mismos medios han sugerido estos días que Riad culpa del asesinato a subalternos para dejar fuera del caso a Bin Salman, responsable, a su vez, de la agresión saudí a Yemen —y por tanto, de la muerte de miles de personas y de una crisis humanitaria sin precedentes— y del “secuestro” en 2017 del premier libanés, Saad Hariri.

Hasta este preciso momento, otras investigaciones señalaban que la muerte del reportero saudí tendría que ver con que este estaba a punto de publicar documentación sobre el uso por Arabia Saudí de armas químicas en su guerra contra Yemen, según reveló el semanario del periódico británico Express.

Entre tanto, la cadena financiada por Riad es además denunciada por Teherán por haber emitido una entrevista con el portavoz del grupo terrorista Al-Ahvaziya en la que se reivindicó la responsabilidad del atentado de septiembre en la ciudad iraní de Ahvaz, que se saldó con 24 muertos. El medio es también criticado por los responsables iraníes por la cobertura en vivo de una congregación organizada por el grupo terrorista antiraní Muyahidín Jalq (MKO, por sus siglas en inglés).

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