• Una terapia para el párkinson crea nuevos circuitos cerebrales.
Publicada: sábado, 1 de diciembre de 2018 3:19

Científicos han descubierto una terapia génica experimental para la enfermedad de Parkinson que parece funcionar al renovar unas áreas clave del cerebro.

En el estudio, publicado el miércoles en la revista Science Translational Medicine, explica los mecanismos terapéuticos involucrados en la terapia génica del párkinson emergente llamada AAV2-GAD, cuyo mecanismo de acción es único en comparación con otros tratamientos para esa enfermedad.

“Encontramos que AAV2-GAD lleva a la formación de nuevas vías neuronales en el cerebro, que conectan el núcleo subtalámico a otras regiones motoras, mejorando así los síntomas motores durante hasta 12 meses”, destaca el doctor David Eidelberg, el profesor del Instituto de Investigación Médica Feinstein (EE.UU.) y autor principal de la investigación.

Eidelberg y su equipo analizaron tomografías PET metabólicas de 15 pacientes con enfermedad de Parkinson que recibieron la terapia génica y 20 que fueron asignados al azar a una cirugía simulada y luego se les volvió a examinar seis y 12 meses después de la operación. Aquellos que recibieron la terapia génica comenzaron a formar nuevas conexiones cerebrales, que maduraron al final del estudio de 12 meses.

Encontramos que AAV2-GAD lleva a la formación de nuevas vías neuronales en el cerebro, que conectan el núcleo subtalámico a otras regiones motoras, mejorando así los síntomas motores durante hasta 12 meses” en el tratamiento contra la enfermedad de Parkinson, destaca el doctor David Eidelberg, el profesor del Instituto de Investigación Médica Feinstein (EE.UU.).

 

“La investigación del doctor Eidelberg en la enfermedad de Parkinson ha abierto nuevas vías importantes para mapear redes cerebrales que son fundamentales para comprender los trastornos del movimiento debilitante. Este último trabajo que traza el beneficio terapéutico de la terapia génica AAV2-GAD es un gran paso para perfeccionar las terapias que combaten las causas de la enfermedad”, apunta Kevin J. Tracey, presidente y director ejecutivo del Instituto Feinstein.

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