Pancartas, banderas palestinas y una denuncia compartida: los manifestantes califican lo ocurrido como un secuestro en aguas internacionales. Aseguran que la interceptación de la flotilla buscaba impedir la llegada de ayuda humanitaria a Gaza y denuncian la falta de respuesta tanto del Gobierno español como de la Unión Europea.
La protesta también rechaza la narrativa impulsada por las autoridades israelíes contra los activistas detenidos. Los participantes denuncian que se les intenta vincular con el terrorismo por formar parte de una misión humanitaria y advierten que criminalizar la solidaridad internacional con Palestina busca silenciar este tipo de iniciativas.
Mientras continúan las protestas, la defensa denuncia que un tribunal israelí prorrogó la detención de ambos activistas por seis días más sin cargos formales y basándose en pruebas secretas. También alertan sobre aislamiento, abusos físicos y verbales y la aplicación de legislación antiterrorista.
En las calles, crecen las exigencias para que España rompa todo tipo de relaciones con Israel. Las calles exigen acción: Saif y Thiago, secuestrados en aguas internacionales por fuerzas israelíes, siguen detenidos. Los manifestantes denuncian una violación flagrante del derecho internacional. Exigen su liberación inmediata y señalan a España: basta de inacción, ruptura total de relaciones y fin de toda complicidad.
Alberto García Watson, Sevilla.
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