• Renzi pierde casi mitad de votos en las regionales italianas
Publicada: miércoles, 3 de junio de 2015 23:05
Actualizada: jueves, 4 de junio de 2015 2:20

En Italia, tres días después de las elecciones regionales se sigue hablando de los efectos de sus resultados. Sea por la pérdida de votos del gobernante Partido Democrático (PD), o por la lista de candidatos acusados de corrupción.

El termómetro de las elecciones regionales y municipales italianas del pasado domingo marca para el primer ministro Matteo Renzi un frío resultado. El ex alcalde de Floréncia está al frente del Ejecutivo sin haber pasado por las urnas, por lo que cada cita electoral es un pulso para medir su fuerza. Del 40,8 por ciento obtenido en las europeas de 2014, las regionales dan ahora a su partido, el Partido Democrático (PD), un escueto 24 por ciento.

El PD ha ganado en cinco de las siete regiones que celebraban elecciones (Umbria, Toscana, Las Marcas, Apulia y Campania). Pierde uno de sus feudos históricos, Liguria, donde gana el candidato de Forza Italia, Giovanni Toti. Pero los demócratas arrebatan al partido de Silvio Berlusconi la región Campania, incluso en mitad de la polémica por la aparición del vencedor, Vincenzo De Luca, en la lista de candidatos acusados de corrupción.

Satisfechos en el Movimiento 5 Estrellas, segunda fuerza política con un 18 por ciento de los votos, aunque pierden puntos respecto a las europeas. Sorpresa del partido ultraderechista Liga Norte, que duplica sus votos (12,5 por ciento) y se convierte en la tercera fuerza del país. Renzi, mientras, saca pecho ante el crecimiento ocupacional del mes de abril. “Adelante con las reformas, todavía con más determinación”, decía este miércoles vía Twitter.

Los dos millones de votos que ha perdido el Partido Democrático pueden leerse como una respuesta de los ciudadanos a la gestión de Matteo Renzi al frente del Ejecutivo nacional y a su plan de reformas. Importante también recordar el aumento de la abstención en estos comicios, donde votaron sólo el 52 por ciento de los electores, un 11 por ciento menos que en 2010. 

Belén Alarcón, Roma.

aaf/rba