El canciller iraní, Seyed Abás Araqchi, ha mantenido una conversación telefónica con su homólogo saudí, Faisal bin Farhan, en la que ambos han advertido sobre las peligrosas consecuencias de cualquier aumento de tensiones en la región, subrayando que una escalada podría afectar gravemente la estabilidad y la seguridad colectiva. Las partes han coincidido en la necesidad de actuar con responsabilidad y evitar medidas que puedan agravar la situación.
Durante la llamada, los ministros han revisado los temas tratados previamente entre el presidente de Irán, Masud Pezeshkian, y el príncipe heredero de Arabia Saudí, Muhamad bin Salman, intercambiando además puntos de vista sobre los acontecimientos regionales e internacionales.
Teherán y Riad han resaltado la responsabilidad compartida de todos los países de la región y la importancia de los esfuerzos conjuntos para preservar la estabilidad y la seguridad.
El presidente de Irán instó el martes a la unidad de los países islámicos para garantizar la seguridad y la estabilidad regional, advirtiendo que Estados Unidos busca desestabilizar la zona y criticando los recientes ataques militares, así como la falta de compromiso de Occidente en los diálogos.
Pezeshkian agradeció además el apoyo de los países islámicos y reafirmó la disposición de Irán a promover la paz dentro del marco de las leyes internacionales.
Estas declaraciones se producen en un contexto de crecientes tensiones entre Irán y Estados Unidos, luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, amenazara con recurrir a la fuerza militar contra la República Islámica.
Diversos funcionarios militares y políticos iraníes han advertido que, ante cualquier intento de agresión, las fuerzas armadas del país responderán de manera contundente.
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