“El conflicto entre la República Islámica y Estados Unidos es una discrepancia esencial y una confrontación de intereses entre ambos sistemas. Solo en el caso de que Estados Unidos corte completamente su apoyo al maldito régimen sionista, retire sus bases militares de la región y deje de intervenir en sus asuntos, la solicitud de los estadounidenses para cooperar con Irán podrá ser considerada, no en un futuro cercano, sino más adelante”, ha señalado este lunes el ayatolá Seyed Ali Jamenei.
En respuesta a la pregunta de que, si sería posible una cooperación con Washington, el ayatolá Jamenei ha señalado que “la naturaleza arrogante de Estados Unidos no acepta nada menos que la sumisión”, subrayando que la República Islámica jamás aceptará esto.
Ha calificado de “absurdo” esperar la rendición del pueblo iraní, dado su nivel de capacidad, riqueza, antecedentes intelectuales y espirituales, así como la presencia de una juventud consciente y motivada.
También ha rechazado las propuestas de cooperación de Estados Unidos, catalogándolas como “inútiles”, mientras Washington siga apoyando a Israel. “La colaboración con Irán y el apoyo estadounidense al régimen sionista maldito son incompatibles”, agrega.
El Líder de Irán se ha dirigido a miles de estudiantes, universitarios y familiares de los mártires de la reciente guerra de 12 días impuesta por Israel a la República Islámica, para conmemorar el 4 de noviembre de 1979 —el 13 de Aban del calendario persa—, lo cual fue declarado el Día de los Estudiantes y el Día de la Lucha contra la Arrogancia Mundial. En tal fecha, un grupo de estudiantes revolucionarios, conscientes de los actos de espionaje que llevaba a cabo Washington contra Irán, tomaron la embajada estadounidense en Teherán, capital iraní, conocida como “el nido de espionaje”.
El ayatolá Jamenei ha descrito ese día como “un día de orgullo y victoria”, y afirmado que debería permanecer vivo en la memoria colectiva de la nación. “La toma de la embajada de Estados Unidos reveló la verdadera identidad del Gobierno estadounidense y la naturaleza genuina de la Revolución Islámica”, ha declarado.
Conforme al Líder de Irán, el conflicto entre Teherán y Washington comenzó con el golpe de Estado del 19 de agosto de 1953, no con la toma de la embajada estadounidense en 1979. “La toma de la embajada permitió descubrir una gran conspiración y una amenaza grave contra la Revolución”, ha dicho, matizando que los estudiantes reunieron datos clasificados que mostraban que desde esa sede diplomática se planificaba un plan secreto para derrocar la recién establecida República Islámica.
Ha enfatizado que Irán y EE.UU. mantienen disputas fundamentales y no tácticas, y agregado que el historial de hostilidad de Washington con la nación persa, que comenzó con el golpe de Estado —urdido y ejecutado por Washington y Londres, contra el primer ministro iraní Mohamad Mosadeq el 19 de agosto de 1953—, continua hasta la fecha.
Según el ayatolá Jamenei, “la principal causa de las diversas conspiraciones de Estados Unidos contra la Revolución es que se le ha arrebatado un valioso recurso, poniendo fin a su dominio sobre los recursos de Irán”.
En este contexto, ha recordado las acciones estadounidenses, que abarcan desde sanciones, conspiraciones y apoyo a la guerra del exdictador iraquí Sadam Husein contra Irán, hasta el derribo de un avión de pasajeros con 300 personas a bordo, subrayando que no se trata de incidentes aislados, sino del resultado natural de la oposición estadounidense a la independencia de Irán.
El Líder de Irán ha rechazado la idea de que eslóganes antiestadounidenses como “Muerte a Estados Unidos” desencadenaran la hostilidad estadounidense. “El problema que Estados Unidos tiene con la República Islámica es intrínseco, un choque de intereses, no de eslóganes”, detalla.
Conforme al ayatolá Jamenei, la solución a muchos problemas del país “radica en hacerse más fuertes”, y calificado de necesaria la “fortaleza militar, científica, administrativa y, especialmente, fortaleza en el espíritu y la motivación de los jóvenes”.
En cuando al crecimiento del sector militar, ha señalado que éste “trabaja y progresa día y noche, y avanzará aún más para demostrar que la nación iraní es un pueblo fuerte que ninguna potencia puede someter ni hacer arrodillar”.
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