• El comandante en jefe adjunto del CGRI, el general de brigada Hosein Salami, habla en una reunión en Teherán, 19 de diciembre de 2018. (Foto: IRNA)
Publicada: sábado, 29 de diciembre de 2018 8:59
Actualizada: sábado, 29 de diciembre de 2018 10:52

La victoria de la Revolución Islámica en Irán puso en riesgo los intereses de las potencias hegemónicas en el mundo, resalta un destacado general iraní.

“La Revolución Islámica de Irán ha podido cambiar el mapa político del mundo, de hecho, el derrocamiento del régimen monárquico (del shah Mohamadreza Pahlavi) fue un terremoto fuerte en el equilibrio geopolítico que evolucionó el mapa del poder en el mundo”, ha recalcado este sábado el comandante en jefe adjunto del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán, el general de brigada Hosein Salami.

En declaraciones ofrecidas durante una reunión con altos funcionarios y universitarios iraníes, celebrada en la Universidad Suprema de Defensa Nacional de Irán en Teherán (la capital), el general Salami ha destacado además que con el triunfo de la Revolución Islámica el pueblo iraní fue liberado de la esclavitud y recuperó su dignidad, un acontecimiento que desafió teorías sobre la posibilidad del dominio de potencias a otros países del mundo.

Esa nueva visión presentada al mundo por los revolucionarios iraníes puso en riesgo los intereses de los Estados hegemónicos, como Estados Unidos, cuya reacción principal a cualquier evolución política “indeseable”, sería librar una guerra, ha acotado el comandante en jefe adjunto del CGRI.

En esta misma línea, Salami ha evocado la guerra impuesta a Irán por el régimen del exdictador iraquí Sadam Husein (1980-1988), un régimen que lanzó indiscriminados ataques contra el país persa, con avanzadas y prohibidas armas que le suministraban países occidentales.

La Revolución Islámica de Irán ha podido cambiar el mapa político del mundo, de hecho, el derrocamiento del régimen monárquico (del shah Mohamadreza Pahlavi) fue un terremoto fuerte en el equilibrio geopolítico que evolucionó el mapa del poder en el mundo”, ha recalcado el comandante en jefe adjunto del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán, el general de brigada Hosein Salami.

 

Pese a que sus armas y sistemas militares superaban a los de Irán en aquel momento, la nación iraní con “resistencia” defendió el país e hizo neutralizar los complots militares de los enemigos contra Irán, ha señalado Salami, matizando que “esa victoria nos hizo más fuerte”.

En aquel entonces hemos vencido a los enemigos, pese a que no contábamos con debidos equipamientos, y hoy en día hemos logrado destacados avances en el campo de defensa, pues confiándose en nuestros recursos internos y nuestros jóvenes, y sin apoyo foráneo, hemos desarrollado avanzados misiles balísticos, radares, drones, buques militares y submarinos, entre otros, ha subrayado el general.

Hoy en día, transcurridas casi cuatro décadas de la Revolución Islámica, el poder disuasivo y misilístico de Irán es más fuerte que nunca, una circunstancia que ha convertido al país persa en una potencia regional.

La República Islámica de Irán ha asegurado en múltiples ocasiones que el aumento de sus capacidades defensivas, especialmente la potencia de sus misiles, es una prioridad para Teherán, a la vez que ha enfatizado que su poder militar no constituye amenaza alguna para la región o el mundo, ya que solo busca preservar su propia soberanía e integridad territorial.

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