“Este informe exime al régimen sionista de sus responsabilidades por las repetidas violaciones del alto el fuego, el incumplimiento de sus compromisos y la obstrucción de la aplicación del acuerdo de tregua, mientras se centra en la cuestión del desarme” ha afirmado el Movimiento de Resistencia Islámica de Palestina (HAMAS).
El comunicado indica que la afirmación de que el movimiento HAMAS impide el inicio de la reconstrucción es falsa, ya que ignora el incumplimiento de la mayoría de los compromisos por parte de los ocupantes.
HAMAS ha subrayado que está dispuesto a entregar la administración de Gaza a un comité nacional pero que el régimen sionista sigue sin cumplir sus compromisos, mantiene las restricciones en los cruces y continúa impidiendo la entrada de materiales de refugio de emergencia y equipos necesarios para la reconstrucción de las infraestructuras básicas.
El movimiento palestino ha calificado además la inclusión del “desarme” en el informe como una medida “sospechosa” para desviar el rumbo del acuerdo de alto el fuego, y ha afirmado que este asunto no es compatible con las fases y el proceso establecidos del acuerdo.
HAMAS ha pedido a la Junta de Paz y a su representante, Nikolai Mladenov, que eviten favorecer las narrativas del régimen sionista y obliguen a este a cumplir los compromisos de la primera fase del acuerdo, en especial el cese de los ataques diarios contra el pueblo palestino en Gaza.
Nickolay Mladenov, en declaraciones realizadas esta semana, insistió en que HAMAS debe desarmarse, e indicó que la Junta de Paz continuará las conversaciones con el grupo para alcanzar ese objetivo.
Acusó al movimiento palestino de consolidar el poder en partes de Gaza bajo su control, y señaló que esperaba “exprimir mejores condiciones de una negociación”.
La Junta o Consejo de Paz para Gaza es una estructura internacional impulsada por Estados Unidos que supuestamente supervisará la paz, la reconstrucción y la gobernanza en Gaza después del alto al fuego frágil, que rige desde octubre de 2025, pese a las constantes violaciones israelíes.
No obstante, el organismo ha sido duramente criticado por excluir a representantes palestinos, mientras sí integra a los israelíes, lo que sugiere una administración bajo fuerte influencia extranjera, especialmente estadounidense.
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