Publicada: lunes, 19 de enero de 2026 21:56

La desinformación sobre las víctimas en Irán busca fabricar una realidad distorsionada para justificar la intervención extranjera y desestabilizar al país.

Por: Yousef Ramazani

En medio de los disturbios y el terrorismo instigados desde el exterior que azotaron Irán en las últimas semanas, también se desató una guerra narrativa paralela, centrada en la propagación deliberada de cifras de víctimas gravemente infladas y no verificables.

Estas cifras fueron diseñadas para fabricar una indignación global y legitimar los llamados a una intervención militar estadounidense y a otra agresión contra la República Islámica.

El discurso en torno a las víctimas de los disturbios en las últimas semanas ha sido moldeado fundamentalmente por una campaña de desinformación coordinada, proveniente de organizaciones financiadas por EE.UU. que operan completamente fuera de Irán. El núcleo de esta campaña fue la circulación de cifras sensacionalistas de muertos que tenían poca o ninguna relación con los hechos verificables en el terreno.

La cifra de 12 000 muertes fue inicialmente promovida por el Centro para los Derechos Humanos en Irán, una organización con sede en Nueva York y vinculada financieramente a la Fundación Nacional para la Democracia (NED, por sus siglas en inglés), una entidad financiada por el Congreso de EE.UU. con una historia documentada de injerencia en los asuntos internos de los estados soberanos.

Esta afirmación fue presentada sin una metodología transparente, datos primarios o verificación independiente, lo que suscitó dudas tanto dentro como fuera del país.

A pesar de esta falta de pruebas, la narrativa fue amplificada de manera acrítica por los principales medios de comunicación occidentales e influyentes en línea, creando una impresión generalizada —pero demostrablemente falsa— de violencia masiva. Las autoridades iraníes rechazaron consistentemente estas afirmaciones, presentando pruebas forenses de conjuntos de datos manipulados y reportando un saldo de muertos en los cientos, la mayoría de los cuales fueron agentes de seguridad y civiles asesinados por alborotadores armados con respaldo extranjero.

La posterior escalada de estas cifras a números aún más improbables, como las afirmaciones de 52 000 muertos, subraya la persistencia de una estrategia de guerra híbrida destinada a demonizar a Irán, mientras se oscurecen o excusan directamente las violencias cometidas por sus adversarios.

Génesis de una narrativa falsa: El Centro para los Derechos Humanos en Irán y sus patrocinadores

La fuente primaria de la sensacionalista afirmación de las 12 000 muertes no fue una autoridad iraní ni un organismo internacional verificable, sino el Centro para los Derechos Humanos en Irán, una organización con sede en Nueva York. A pesar de su nombre, el grupo opera completamente fuera de Irán y no tiene presencia física ni capacidad investigadora dentro del país.

Un examen de su liderazgo y financiamiento revela una clara orientación política que es inconsistente con la monitorización imparcial de los derechos humanos. La presidenta de su junta es Minky Worden, una activista estadounidense con una historia documentada de encabezar campañas de defensa contra China, incluyendo esfuerzos para politizar los Juegos Olímpicos de Invierno en Pekín.

En términos financieros, la organización depende en gran medida de las subvenciones de la ED en Washington, D.C. La NED es una institución gestionada de manera privada pero financiada públicamente, que recibe asignaciones anuales del Congreso de EE.UU. a través del presupuesto del Departamento de Estado.

Historiadores, observadores y ex funcionarios de inteligencia han caracterizado al NED durante mucho tiempo como un sucesor transparente de actividades que antes se realizaban de manera encubierta por la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) de EE.UU., particularmente en el financiamiento de grupos de oposición política y medios de comunicación bajo el lema de la “promoción de la democracia.”

El historial de la NED incluye una extensa participación en esfuerzos de “cambio de régimen” a lo largo de Europa del Este, América Latina y Asia Occidental, regiones que han sido parte fundamental de las campañas de política exterior estadounidense.

Red de amplificación: De los beneficiarios de la NED a los titulares globales

La cifra de víctimas infundada no se mantuvo confinada a una sola organización. Fue rápidamente inyectada en el flujo global de medios a través de un ecosistema interconectado de grupos vinculados.

Otras entidades financiadas por la NED, incluyendo la Agencia de Noticias de Activistas por los Derechos Humanos y el Centro Abdorrahman Boroumand, repitieron y citaron las mismas estadísticas no verificadas.

Operando mayoritariamente desde EE.UU., estas organizaciones funcionan dentro de un circuito cerrado de citas mutuas, fabricando la ilusión de múltiples confirmaciones independientes.

Esta cámara de eco fue luego aprovechada por los principales medios de comunicación occidentales, incluyendo BBC Persian, Voice of America, The Washington Post y ABC News, que incorporaron las cifras en sus reportajes.

Típicamente, estos medios atribuían los números vagamente a “grupos de derechos humanos” o “activistas,” blanqueando efectivamente la información y otorgándole una capa de credibilidad sin realizar ninguna verificación independiente. Este fallo es particularmente sorprendente dada la documentación extensa de las fuentes de financiamiento y los objetivos políticos de las organizaciones originarias.

Lo más crucial es que gran parte de esta cobertura omitió el contexto de que estos grupos están alineados financiera e ideológicamente con los mismos gobiernos que buscan presionar, aislar y desestabilizar la República Islámica de Irán.

Refutación iraní y exposición de pruebas fabricadas

Los funcionarios del gobierno iraní y los medios de comunicación nacionales llevaron a cabo una refutación exhaustiva y forense de la campaña de desinformación que se había extendido. El portavoz del poder judicial y el jefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional denunciaron categóricamente la afirmación de las 12 000 muertes como “guerra psicológica” y “una fabricación total”.

Desafiaron públicamente a los originadores de la cifra a proporcionar un solo nombre verificable, certificado de defunción o detalle preciso de ubicación para respaldar sus supuestas listas de víctimas, un desafío que nunca fue respondido.

Unidades cibernéticas afiliadas a los medios iraníes realizaron análisis técnicos rastreando la difusión viral de las cifras hasta redes de bots conocidas que operaban desde ubicaciones en EE.UU., territorios ocupados por Israel y Albania.

Investigaciones posteriores revelaron que las supuestas “listas de mártires” estaban plagadas de fraude: cientos de entradas duplicadas, nombres de individuos que habían muerto décadas antes durante la guerra de Defensa Sagrada, e incluso nombres copiados directamente de registros públicos de cementerios en otros países.

El caso de Saqar Etemadi se convirtió en un emblema del engaño. Declarada ampliamente como “mártir” por medios externos, luego fue confirmada por el poder judicial iraní y por su propia familia como viva y recibiendo tratamiento médico por lesiones sufridas durante un disturbio.

Los informes iraníes enfatizaron que el saldo real de muertos, resultado de actos terroristas llevados a cabo por alborotadores armados con respaldo extranjero, ascendía a los cientos. Una proporción significativa de las víctimas fueron oficiales de policía, fuerzas Basich y civiles deliberadamente atacados por saboteadores violentos.

 

Escalada al absurdo y la instrumentalización de la propaganda de atrocidades

El ecosistema de desinformación demostró su capacidad para una escalada rápida y descontrolada.

Desde la afirmación inicial de 12 000 muertes, las narrativas pronto proliferaron en plataformas de redes sociales y círculos activistas alegando 52 000 fatalidades y más de 300 000 heridos.

Estas cifras, divorciadas de cualquier realidad concebible, cumplen una función psicológica y política deliberada. Están diseñadas para inducir un shock emocional global, abrumar el escrutinio crítico y presentar al estado iraní como única y excepcionalmente antidemocrático.

Según los expertos, esta narrativa cumple una doble función geopolítica. Primero, busca fabricar el consentimiento para una intervención extranjera, sanciones intensificadas o aislamiento diplomático mediante el uso de un pretexto humanitario. Segundo, funciona como una herramienta de distracción y blanqueo moral.

Al crear una falsa equivalencia, o incluso intentar eclipsar, las bajas documentadas infligidas por el régimen israelí en Gaza, la campaña busca redirigir la indignación global y oscurecer los horrendos crímenes de los aliados de Washington y Tel Aviv.

Influenciadores y redes en línea alineadas con el régimen israelí promovieron agresivamente las cifras fabricadas de víctimas iraníes en un esfuerzo por socavar el movimiento global de solidaridad con Palestina y sobrescribir digitalmente la extensa evidencia de crímenes de guerra israelíes.

Arquitectura subyacente: La NED como instrumento de cambio de régimen de EEUU

El papel de la NED es central para comprender los cimientos estructurales de esta campaña de desinformación. Documentos filtrados y análisis históricos revelan a la NED como un instrumento clave de la política exterior de EE.UU., operando como un conducto para los fondos del gobierno para apoyar movimientos políticos alineados con los intereses estratégicos estadounidenses en el extranjero.

La organización fue establecida tras el escrutinio congresional de las operaciones encubiertas de la CIA. Uno de sus fundadores, Allen Weinstein, reconoció abiertamente que “gran parte de lo que hacemos hoy fue hecho de manera encubierta hace 25 años por la CIA”.

Las actividades de la NED van mucho más allá de Irán. Ha sido una de las principales financiadoras y organizadoras de las llamadas “revoluciones de colores” en Europa del Este y ha sido designada formalmente como una “organización no deseada” por Rusia debido a su interferencia en los asuntos internos. Su involucramiento en Hong Kong y Xinjiang ha provocado sanciones por parte de China.

En el contexto iraní, la NED ha financiado durante décadas una serie de medios de comunicación en el exilio, grupos de activistas y figuras culturales, con el objetivo explícito de cultivar una alternativa al liderazgo político del país.

Una propuesta filtrada de 2024 reveló los planes de la NED para canalizar recursos del Departamento de Estado hacia una “Coalición por la Libertad de Irán” compuesta por neoconservadores estadounidenses y figuras seleccionadas del exilio, exponiendo el vínculo directo entre la construcción de una narrativa humanitaria y las ambiciones explícitas de cambio de régimen.

 

Un patrón perpetuo de guerra narrativa

La manipulación de las cifras de víctimas durante los disturbios de 2025–2026 no es un episodio aislado, sino parte de una táctica recurrente en la guerra híbrida de larga duración contra la República Islámica de Irán.

El patrón es consistente y predecible: una ONG financiada por Estados Unidos, operando de manera segura desde Nueva York o Washington, lanza una afirmación sensacionalista y no verificable. Una red de organizaciones afiliadas y activos en redes sociales amplifica dicha afirmación, tras lo cual los medios de comunicación occidentales principales la reempacan como un informe creíble.

El objetivo nunca es la verdad, sino la construcción de una realidad perceptual cuidadosamente diseñada que sirva a intereses estratégicos. Esta realidad tiene como fin demonizar a los estados independientes, legitimar políticas coercitivas y borrar o minimizar los crímenes de los regímenes aliados.

La experiencia iraní, desde el mito de los 12 000 muertos hasta la afirmación aún más fantástica de 52 000, se erige como un claro estudio de caso sobre la militarización de la información en el siglo XXI.

En este dominio, el campo de batalla no es solo la calle, sino la conciencia global misma, y las armas más poderosas a menudo no son misiles, sino mentiras meticulosamente elaboradas.


Texto recogido de un artículo publicado en Press TV