El Comando Disciplinario de la República Islámica de Irán (Faraja, por sus siglas en persa) anunció el viernes que “60 000 armas fueron halladas en poder de los alborotadores en Bushehr (sur de Irán)”, y precisó que ese armamento tenía como destino Teherán. Según el comunicado, durante la operación, también fueron detenidos dos terroristas.
Las fuerzas de inteligencia también identificaron y arrestaron a miembros de “una peligrosa célula terrorista armada” que, de acuerdo con las autoridades, tenía la misión de asesinar a civiles.
Según la agencia iraní de noticias Tasnim, el grupo terrorista habría sido entrenado por el servicio de espionaje israelí, el Mossad, en técnicas avanzadas de guerra urbana.
El informe señala que, tras recibir distintos tipos de armas y equipos de combate urbano de cabecillas designados, la célula se desplazó por las calles de la capital y abrió fuego contra la población, causando cientos de muertos y heridos.
Imágenes obtenidas de los movimientos de esta red terrorista muestran la distribución de diversos tipos de armamento, incluidos fusiles AK-47 y escopetas, así como equipos de comunicación, entre ellos teléfonos satelitales, utilizados por los terroristas para perpetrar los ataques.
En ese contexto, Estados Unidos y el Mossad israelí habrían reconocido su implicación directa sobre el terreno. “Feliz Año Nuevo a cada iraní en las calles. Y también a cada agente del Mossad que camina a su lado”, escribió el exsecretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, en la red social X.
El Ministerio de Inteligencia de Irán informó el miércoles de la captura de varios cabecillas de los terroristas en Teherán durante los recientes días, así como de la incautación de un cargamento de equipos técnicos destinados al espionaje y sabotaje en siete regiones de la capital, donde se registraron incendios en mezquitas, asesinatos de agentes de seguridad y bloqueos de vías principales.
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