• El sedante Midazolam, uno de los medicamentos útiles para tratar el COVID-19, pero, en EE.UU. se almacena para ser utilizado en las inyecciones letales.
Publicada: lunes, 13 de abril de 2020 21:47

EE.UU. está recopilando inyecciones letales que podrían usarse para salvar la vida de cientos de pacientes con COVID-19, si son liberadas para uso médico.

De acuerdo con un informe publicado el domingo por el portal del diario británico The Guardian, un grupo de médicos y expertos de Estados Unidos hizo un llamamiento a los estados donde existe la pena de muerte para que entreguen las existencias de sedantes y paralíticos esenciales que usan en las ejecuciones.

Aunque 19 de los 28 estados donde es legal la pena de muerte en Estados Unidos tienen protocolos de ejecución que implican el uso de sedantes y paralíticos, no se sabe cuántos almacenan inyectables letales; no obstante, los estados de Florida, Nevada y Tennessee han revelado que están almacenando grandes cantidades de sedantes y paralíticos para ejecuciones.

Estos medicamentos, que incluyen el Midazolam, el bromuro de vecuronio, el bromuro de rocuronio y el Fentanilo, actualmente están listados por las organizaciones farmacéuticas como escasos en los hospitales y se encuentran entre los más buscados en las unidades de cuidados intensivos de los hospitales de todo el país norteamericano, donde la escasez de medicamentos clave está poniendo en riesgo la vida de los pacientes del nuevo coronavirus, conocido como COVID-19.

No obstante, solo Florida tiene en stock 20 000 mg del bromuro de rocuronio que, según estiman los médicos, podría usarse para intubar alrededor de 100 pacientes con la letal enfermedad.

 

Por otra parte, la Administración de Drogas y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés) de EE.UU. ha registrado escasez de Midazolam y Fentanilo. Como resultado de la falta de suministros, los médicos tienen que racionar el uso de fármacos que son críticos en el proceso de ventilación mecánica para pacientes al borde de la muerte por COVID-19.

Debido a esto, siete anestesiólogos, farmacéuticos y académicos médicos líderes van a firmar y enviar una carta a los departamentos correccionales de todos los estados de pena de muerte para señalar que los hospitales se enfrentan a una desesperada escasez de sedantes y paralíticos utilizados para intubaciones y ventilación mecánica de los pacientes con coronavirus más gravemente enfermos que no pueden respirar por sí mismos.

Además, la carta advierte a los directores de los departamentos de prisiones estatales de que la escasez de estos fármacos podría poner en peligro incluso la vida de propios altos funcionarios de esos departamentos. “Su reserva podría salvar la vida de cientos de personas... Aquellos que podrían salvarse podrían incluir un colega, un ser querido o incluso usted”, indica.

Una información divulgada recientemente por el diario estadounidense New York Time (NYT) revela que el presidente estadounidense Donald Trump sabía del peligro que se cernía sobre su país y el mundo y decidió no hacer nada ante el virus. Sin embargo, el inquilino de la Casa Blanca tras darse cuenta del peligro, recomendó en el tratamiento del nuevo coronavirus, el medicamento Hidroxicloroquina, utilizado para el tratamiento de la malaria. Trump es  accionista de la farmacéutica productora de este medicamento.

La pandemia sigue propagándose muy rápido en el mundo, y ha infectado, hasta el momento, a más de 1,9 millones de personas en todo el orbe. Estados Unidos, por la negligencia de su Gobierno, con más de 583 000 casos diagnosticados y 23 462 muertes se ha convertido en el epicentro de la enfermedad.

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