• Ecuatorianos se manifiestan en Quito (capital) para mostrar su apoyo a Julian Assange, 31 de octubre de 2018. (Foto: AFP)
Publicada: sábado, 12 de enero de 2019 16:39
Actualizada: domingo, 13 de enero de 2019 5:03

El Gobierno ecuatoriano niega los rumores que circulan en las redes sobre el supuesto deterioro de las condiciones de Julian Assange. 

La abogada Eva Golinger, a través de su cuenta en Twitter, informó el viernes de que el ciberactivista australiano, asilado en la embajada de Ecuador en Londres desde 2012, se encontraba en malas condiciones. Afirma que la embajada de Ecuador había cortado la calefacción de la habitación donde Assange, fundador de Wikileaks, ahora dormía en una colchoneta en el suelo.

La Cancillería de Ecuador emitió en la misma jornada un comunicado oficial asegurando que las acusaciones son totalmente falsas y solo buscan influir en el tratamiento del caso.

“El Gobierno nacional reitera su compromiso de velar y garantizar los derechos humanos del señor Assange, como se lo ha venido haciendo”, subraya el comunicado de la Cancillería. Igualmente, informa de que el sistema de calefacción de la embajada opera con normalidad, sin afectar a los funcionarios, usuarios o al propio Assange.

El Gobierno nacional reitera su compromiso de velar y garantizar los derechos humanos del señor Assange, como se lo ha venido haciendo”, dice el comunicado emitido por la Cancillería de Ecuador, desmintiendo rumores sobre el deterioro de las condiciones de Julian Assange.

 

En octubre del año pasado, el fundador de Wikileaks demandó a Ecuador por una supuesta violación de sus derechos, ya que le estaban haciendo cumplir un protocolo de convivencia dentro de la embajada.

Assange no puede salir de la embajada de Ecuador en Londres desde 2012, porque se teme que el Reino Unido lo extradite a Estados Unidos, donde es muy probable que sea procesado por filtrar secretos sobre la seguridad estadounidense y podría llegar a ser condenado incluso a la pena de muerte.

La situación del periodista australiano está en el aire desde la llegada al poder en Ecuador del actual presidente Lenín Moreno, que considera el caso como “un problema heredado del anterior Gobierno”, el de Rafael Correa, que le otorgó el asilo político.

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