• El Tribunal Superior de Justicia de Ontario en Canadá, 27 de junio de 2016.
Publicada: viernes, 13 de septiembre de 2019 15:27

Canadá vende propiedades iraníes incautadas y regala el dinero a las víctimas estadounidenses de unos atentados, de los cuales acusa sin prueba alguna a Irán.

Las ganancias valoradas en unos 30 millones de dólares fueron obtenidas a través de la venta de propiedades iraníes, entre ellas dos edificios en Ottawa (capital) y Toronto, según un documento presentado en el Tribunal Superior de Justicia de Ontario en agosto, citado el jueves por el portal canadiense Global News.

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La valiosa propiedad de Ottawa fue el Centro Cultural Iraní que se vendió por 26,5 millones de dólares y la propiedad de Toronto, vendida por 1,85 millones de dólares, fue un edificio que sirvió como Centro de Estudios Iraníes, manifestó el medio canadiense.

Además de los 28 millones de dólares obtenidos de la venta de las referidas propiedades, a las víctimas también se les otorgó una parte de unos 2,6 millones de dólares confiscados de las cuentas bancarias de Irán. Los documentos también enumeran los dos automóviles, un Toyota Camry y Mazda MPV.

Los destinatarios incluyen a varias familias estadounidenses que han presentado reclamos en los tribunales de las provincias de Ontario y Nueva Escocia, buscando una parte de los activos de Irán confiscados por el Gobierno canadiense.

 

Se trata de familias estadounidenses víctimas de los atentados llevados a cabo entre 1983 y 2002. Washington acusa al Movimiento de Resistencia Islámica de Palestina (HAMAS) y el Movimiento de Resistencia Islámica de El Líbano (Hezbolá) de estar detrás de los ataques y alega que Irán apoya a estos movimientos y, por ende, es responsable de sus acciones.

En julio de 2017, el Tribunal de Apelación de Ontario exigió también a la República Islámica que pagara alrededor de 1,7 mil millones en daños a las “víctimas estadounidenses del terrorismo”.

Irán ha negado cualquier papel en los ataques en los que los tribunales han basado sus casos para apropiarse de los activos congelados del país.

Teherán había argumentado que las víctimas tenían que demostrar el papel de Irán en cada ataque en lugar de simplemente repetir las acusaciones infundadas del Gobierno de Estados Unidos.

La incautación y venta de activos iraníes en Canadá se produce cuando el país norteamericano “se ha convertido en un refugio seguro para los corruptos” y “ladrones de dinero público” que logran escapar de la justicia en la República Islámica de Irán, según denunció en marzo el fiscal general de Irán, Mohamad Yafar Montazeri.

El fiscal iraní mostró su ofuscación por el rechazo de Ottawa a extraditar a varios iraníes acusados de corrupción, incluido Mahmud Reza Javari, un ex banquero iraní, que huyó a Canadá después de que un fraude financiero de 2600 millones de dólares saliera a la luz en 2011. Fue sentenciado a 30 años de prisión y la Organización Internacional de Policía Criminal (Interpol) emitió una orden de arresto contra él en diciembre de 2017.

Además de Javari, Maryan Sheijoleslami, acusada de malversación de fondos públicos en Irán en dos casos separados, también es una corrupta que se refugió en Canadá huyendo de la justicia.

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Con estas sentencias, Canadá sigue los pasos de Washington en contra de Irán. En 2016, la Corte Suprema de EE.UU. decretó la entrega de 2000 millones de dólares de activos iraníes congelados en el país norteamericano a los familiares de los 241 militares muertos en 1983 en un atentado en Beirut, capital libanesa, del que Washington acusa a Teherán y a los combatientes de Hezbolá.

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