Diosdado Cabello, en declaraciones difundidas este martes por el canal estatal VTV, aseguró que los organismos de seguridad venezolanos ejecutaron “certeros golpes a la industria del narcotráfico”, que tiene sus principales laboratorios en Colombia y sus rutas de distribución en Ecuador, el mayor distribuidor de drogas del mundo “gracias al apoyo que tienen las instituciones del gobierno actual” de ese país.
“Aquí no va a pasar ni cocaína ni marihuana ni ninguna droga que el Estado pueda detener en su ruta. Somos militantes de la paz y de la soberanía”, remarcó el titular venezolano al ofrecer un balance sobre la lucha contra el narcotráfico.
De acuerdo con la información de Cabello, con el decomiso de un masivo cargamento de 6850 kilogramos de droga, “el Estado venezolano alcanza la cifra de 7148 kilos incautados” en apenas los primeros 13 días de enero.
Durante su alocución, el titular venezolano detalló que el cargamento principal estaba compuesto por 238 fardos, los cuales contenían un total de 14 280 envoltorios de marihuana (6758,66 kg) y 81 envoltorios de cocaína (91,75 kg).
Asimismo, precisó que el año pasado Venezuela logró incautar casi 70 toneladas de droga en distintos operativos, con menos acciones, pero más efectivas gracias al trabajo de inteligencia y coordinación de sus fuerzas de seguridad.
Además, dijo que la neutralización de aeronaves y embarcaciones ha sido clave para debilitar las estructuras logísticas del narcotráfico. Solo en 2025, más de 400 aeronaves fueron neutralizadas tras la ruptura de cooperación con la DEA, lo que permitió un combate “real” contra el tráfico de drogas, indicó.
“Es un durísimo golpe a la narrativa que dice que Venezuela facilita el tráfico” y que ha sido usada por Estados Unidos para agredir el país suramericano, remarcó Cabello.
En este contexto, puso de relieve que “el Cartel de los Soles nunca ha existido, y no es un argumento para el ataque (de EEUU a Venezuela); el argumento es el petróleo”, afirmó.
Desde septiembre, Estados Unidos empezó operaciones, muchas con saldos mortales, contra lanchas en el Caribe bajo el pretexto de luchar contra el narcotráfico, acusando al Gobierno de Venezuela de liderar un llamado Cartel de los Soles.
El 3 de enero, fuerzas de Estados Unidos lanzaron un ataque en varias regiones de Venezuela, que concluyó con la muerte de al menos 80 civiles y militares y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, que fueron trasladados a Nueva York, donde están encarcelados y sometidos a juicio.
Posteriormente, Trump dijo que Estados Unidos “dirigiría el país” temporalmente, incluso si eso requería tropas sobre el terreno, que empresas estadounidenses comenzarían a vender las vastas reservas de petróleo de Venezuela y que el asalto formaba parte de una estrategia más amplia de dominación estadounidense en todo el hemisferio occidental.
De esta forma, el mandatario republicano dejó al descubierto que la extracción de recursos era el verdadero motor de la agresión estadounidense.
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