• La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff.
Publicada: miércoles, 23 de diciembre de 2015 17:02

La presidenta de Brasil afirma que no existe asidero legal para someterla a juicio político como pide la oposición, por lo que advierte de que tal proceso podría convertirse en “un golpe” de Estado.

"No hay fundamento legal para eso, porque tengo una vida limpia. Tengo una biografía y una vida pública absolutamente sin manchas y estoy comprometida con los recursos públicos de este país. Ni en mi pasado ni en mi presente hay acusaciones contra mí", aseveró el martes Dilma Rousseff durante un acto público en el estado de Bahía (noreste).

Rousseff explicó que “la Constitución es clara al respecto: solo puede haber impeachment (proceso de destitución del presidente) en caso de crimen de responsabilidad fiscal. No existe contra mi ningún crimen de responsabilidad fiscal, ni siquiera he sido juzgada”. En octubre, la mandataria fue liberada de responsabilidad en la trama de corrupción del caso Petrobras.

La Constitución es clara al respecto: solo puede haber impeachment (proceso de destitución del presidente) en caso de crimen de responsabilidad fiscal. No existe contra mi ningún crimen de responsabilidad fiscal, ni siquiera he sido juzgada”, señaló la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff.

Asimismo, la jefa de Estado enfatizó que cuenta con coraje para enfrentar a cualquiera que quiera "atropellar la democracia", en una referencia a los sectores del Congreso que insisten en  abrir un juicio político en su contra. 

"Recibí 54 millones de votos (en las elecciones presidenciales de 2014) y la mejor forma de agradecer esa votación es teniendo coraje para enfrentar las dificultades de este momento de crisis y enfrentado a todos aquellos que creen que la mejor forma de llegar a la Presidencia es atropellando la democracia", afirmó Rousseff mientras sus simpatizantes gritaban: “no habrá golpe”.

Brasileños se manifiestan en rechazo de los planes ‘golpistas’ de la oposición contra la presidenta, Dilma Rousseff, 16 de diciembre de 2015.

 

Rousseff reconoció que Brasil vive una grave crisis política y económica, pero negó que el Gobierno esté paralizado y llamó a luchar para superar esta situación, que considera transitoria .

"Es verdad que estamos pasando por dificultades, pero también es verdad que, incluso con esas dificultades, no estamos parados. Seguimos, como hoy, construyendo viviendas familiares, distribuyendo subsidios para los más pobres y construyendo obras de infraestructura. Puedo garantizarles que el país no va a parar", apostilló.

El trámite de juicio político contra Rousseff quedó paralizado tras la decisión de la Corte Suprema de ordenar a la Cámara Baja que reinicie todo el trámite por "errores de procedimiento" en sus fases iniciales.

Sin embargo, el lunes, el presidente de la Cámara de Diputados de Brasil, Eduardo Cunha, apuntó que el juicio político contra la jefa de Estado se celebrará en 2016.

El jefe de los Diputados, imputado por la Fiscalía de Brasil por casos de corrupción, aceptó dar trámite a una petición de partidos de la oposición para enjuiciar a la presidenta por los "delitos de responsabilidad" que supuestamente cometió al avalar unas maniobras contables con las que el Gobierno maquilló sus malas cuentas fiscales en 2014 y 2015.

El miércoles, legisladores de ocho partidos políticos denunciaron que Cunha ejerció presiones contra el Partido de los Trabajadores (PT) para evitar el inicio de un proceso en su contra en la Comisión de Ética de la Cámara baja, y al no conseguir sus objetivos, dio luz verde al pedido de juicio político contra la presidenta.

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