• Abdulkareem al-Hawaj, uno de los 37 decapitados por el régimen de Arabia Saudí.
Publicada: sábado, 27 de abril de 2019 6:50

Un nuevo documento revela que los 37 disidentes decapitados recientemente por Arabia Saudí habían confesado bajo tortura en las cárceles.

Los documentos del juicio, divulgados el viernes por la cadena estadounidense de noticias CNN, ponen de relieve que muchos de los ejecutados dijeron que eran totalmente inocentes y sus confesiones habían sido escritas por las mismas personas que los habían torturado.

Riad anunció el martes que 37 hombres, la mayoría activistas chiíes, habían sido ejecutados por cargos de “terrorismo”, incluidos tres que eran menores cuando el reino dijo que habían cometido sus “crímenes”. Uno de los hombres fue crucificado después de su ejecución y puesto en exhibición como advertencia a otros.

Los documentos también muestran que, lejos de reconocer sus confesiones, algunos de los hombres dijeron repetidamente al tribunal que las admisiones de culpabilidad eran falsas. En algunos casos, los sospechosos señalaron que solo habían proporcionado sus huellas digitales para firmar las confesiones que, según reiteraban, habían sido escritas por sus torturadores.

“Esas no son mis palabras”, recalcó uno de los acusados, Munir al-Adam, durante el juicio, según los documentos. “No escribí una carta. Esta es una difamación escrita por el interrogador con su propia mano”.

El joven de 27 años, que era parcialmente ciego y sordo, fue nombrado como uno de los hombres ejecutados el martes.

No escribí una carta. Esta es una difamación escrita por el interrogador con su propia mano”, dice Munir al-Adam, antes de ser ejecutado.

 

Estas decapitaciones han sido las más masiva en Arabia Saudí desde enero de 2016, cuando se ejecutó a 47 hombres en un solo día, incluyendo al clérigo chií el sheij Nimr Baqer al-Nimr.

El miércoles, la alta comisionada de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, condenó las “impactantes” ejecuciones en Arabia Saudí. Bachelet solo llegó a condenar la bárbara actuación, porque a su juicio, no había motivos para impulsar una acción concreta en contra de Riad.

Diferentes oenegés y organizaciones pro derechos humanos como Human Rights Watch (HRW) y Amnistía Internacional (AI) han denunciado en reiteradas ocasiones el aumento exponencial de la represión, el arresto y la encarcelación por Riad de activistas a los que, además, se somete a brutales torturas, agresiones sexuales incluidas.

La asociación contra la pena de muerte Reprieve, con sede en el Reino Unido, dijo en 2018 que la tasa de ejecuciones de Arabia Saudí se había duplicado desde el nombramiento de Muhamad bin Salman Al Saud como príncipe heredero en 2017.

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