• Una bomba de racimo usada por Arabia Saudí en Saná, Yemen.
Publicada: jueves, 1 de diciembre de 2022 2:13

Un nuevo informe indica que la explosión de minas terrestres y bombas de racimo empleadas por Arabia Saudí en Yemen ha dejado 11 civiles muertos en noviembre.

Según ha informado este miércoles la página web de la cadena yemení de noticias Al Masirah, citando al Centro de Monitoreo de Remoción de Minas de Yemen, que, en noviembre, once civiles han perdido la vida, y otras 38 personas han resultado heridas como consecuencia de la explosión de minas y bombas de racimo dejada por las fuerzas de la llamada coalición saudí.

La publicación agrega que, en lo que va del año, 230 civiles yemeníes han muerto y otros 462 han resultado heridos debido al uso de esa munición prohibida. El creciente número de las víctimas se debe al impedimento de la entrada de los dispositivos y equipos necesarios para limpiar las zonas contaminadas por restos de bombas y minas terrestres dejadas por Arabia Saudí y sus aliados, ha denunciado.

Ha lamentado que las Naciones Unidas no ha brindado ninguna asistencia en el suministro del equipo necesario para esta operación, y que su misión monitoreo del Acuerdo de Al-Hudayda (UNMHA, por sus siglas en inglés), que es responsable del suministro del equipo necesario, hace visto gorda a la medida de la coalición saudí en prohibir la entrada de dichos equipos.

Las bombas de racimo están prohibidas en virtud de la Convención sobre Municiones en Racimo (CCM, por sus siglas en inglés), un tratado internacional que aborda las consecuencias humanitarias y los daños inaceptables causados a civiles por las municiones de racimo.

 

Esas armas pueden contener decenas de pequeñas bombas que se dispersan en vastas áreas, a menudo matando y mutilando a civiles, a veces mucho tiempo después de conflictos bélicos.

Pese al rechazo a nivel internacional, el régimen saudí y sus aliados han empleado en varias ocasiones bombas de racimo y otras municiones prohibidas contra blancos civiles en diferentes partes de Yemen, incluidas las provincias septentrionales de Saada, Amran y Marib.

Los agresores saudíes y compañía importan la mayoría de estas municiones de países como Estados Unidos, el Reino Unido, Canadá, Francia y España, que, a pesar de ofrecer bonitos discursos sobre los derechos humanos, ayudan a Riad en la matanza del pueblo yemení.

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