“Este año se han registrado un total de 256 muertes por inundaciones […]. Esto supone un 75 por ciento más que el número de muertes por inundaciones en 2021, cuando 147 personas perdieron la vida”, informó la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para Asuntos Humanitarios (OCHA) en un comunicado, recogido el miércoles por la agencia rusa de noticias Sputnik.
Las fuertes precipitaciones han desplazado a miles de familias afganas y causado muchos estragos en las infraestructuras vitales del país centroasiático afectado por guerra, incluidos carreteras, puentes, hospitales y escuelas, entre otros, lo que ha creado una situación “catastrófica” en Afganistán, según avisó a principios de este mes la organización no gubernamental Consejo Noruego para los Refugiados (NRC, por sus siglas en inglés).
El desastre natural, que ha desplazado a muchas familias afganas y aumentado la pobreza, ha encendido las alarmas ante la falta de fondos para ayudar a los damnificados.
Los talibanes, que se hicieron con el control del país en agosto de 2021 tras la salida irresponsable de las tropas extranjeras lideradas por Estados Unidos, han reclamado en numerosas ocasiones a Washington y otros países occidentales que descongelen fondos del Banco Central afgano y retiren las sanciones impuestas al país para que el gobierno interino pueda enfrentarse a la grave crisis humanitaria.
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