De esta manera, el comandante en jefe de la alianza kurda FDS, Mazloum Abdi, confirmó el domingo el acuerdo que incluye el alto el fuego, la entrega de Deir Ezzor y Al-Raqa, en el noreste de Siria, al gobierno y la integración de los miembros de las FDS en las instituciones estatales.
En un vídeo difundido por la cadena Rohani TV, Abdi justificó la retirada, diciendo que era para evitar una guerra “planificada” e “impuesta”.
“Se planeó que se convirtiera en una guerra civil, pero para evitarlo y prevenir un mayor derramamiento de sangre sin sentido, acordamos retirarnos de Deir Ezzor y Raqqa a Hasaka (y) se firmó un acuerdo al respecto”, declaró.
Sin embargo, dijo que, pese a la retirada, “estamos decididos a proteger los logros de la revolución y los logros de nuestro pueblo, preservando al mismo tiempo las características específicas de nuestra región”. “Tenemos la capacidad para hacerlo”, insistió.
Estas declaraciones se produjeron horas después de que el gobierno interno sirio, dirigido por el excomandante de Daesh y Al-Qaeda, Abu Mohamad Al-Golani, anunciara un pacto que otorga a Damasco el control total de los puntos estratégicos de la región semiautónoma del noreste del país, a cambio de la integración de las autoridades locales y de las milicias kurdo-árabes en las estructuras militares, de seguridad y civiles del Estado.
El texto contempla igualmente que las FDS, —apoyadas por Estados Unidos— se retirarán a “la zona al este del río Éufrates” mientras el Ejecutivo de Damasco asumirá el control total de todos los cruces fronterizos y yacimientos de petróleo y gas, y su protección estará garantizada por fuerzas regulares.
El alto el fuego establece asimismo que las FDS y las autoridades del norte y el este de Siria aceptarán el reciente decreto firmado por Al-Golani que reconoce la existencia de una “identidad kurda” en el país, pese a que, hace apenas unos días, los representantes kurdos reclamaban que sus derechos quedaran recogidos en una Constitución nacional y no en un texto, al que calificaban de “provisional”.
En virtud del pacto, la administración responsable del archivo de prisioneros y campos del grupo terrorista Daesh, así como de las Fuerzas de Protección de Instalaciones —hasta ahora eran controlados por las fuerzas kurdas— se transferirá íntegramente al gobierno sirio, que se compromete a ofrecer a Estados Unidos plena cooperación en la lucha contra las células del grupo terrorista, en la que las milicias kurdas desempeñan un papel clave como aliadas de Washington.
El anuncio se produce tras los últimos avances del Ejército sirio en la zona y después de una semana de intensos enfrentamientos con las FDS, desencadenados por el fracaso de las negociaciones entre ambas partes para cerrar un acuerdo definitivo sobre la integración de las fuerzas kurdas y el encaje de las autoridades semiautónomas kurdas en el futuro político del país tras el derrocamiento en diciembre de 2024 del presidente Bashar al-Asad a finales de 2024, a manos de las fuerzas de Hayat Tahrir al-Sham (HTS), lideradas por Al-Golani.
ncl/tqi
