“Nuestro mensaje claro a la élite alemana: si se materializa el peor escenario, existe una alta probabilidad de al menos la destrucción mutua y, en efecto, el fin de la civilización europea mientras nosotros sigamos existiendo”, afirmó el vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia y expresidente del país, Dmitri Medvédev, en un artículo publicado este jueves en el sitio de RT.
En caso de un conflicto militar, el dirigente ruso ha añadido que la “prestigiosa industria alemana no solo sufrirá graves daños, sino que quedará completamente destruida”. Asimismo, “la economía alemana colapsará para siempre”, sin posibilidad de recuperación debido a la fuga del personal sensato y cualificado hacia otros países como Rusia, Estados Unidos, China y otros países asiáticos.
“Al parecer, solo una exposición directa de estas terribles consecuencias puede hacer entrar en razón a los arrogantes herederos de los nazis y sus aliados en Alemania, salvando así millones de vidas en ambos bandos”, ha alertado.
Medvédev sostuvo además que una Alemania militarizada no encaja en el equilibrio europeo actual y la calificó como un factor de inestabilidad en un contexto internacional multipolar, subrayando que tampoco sería útil para los intereses estratégicos de Rusia.
“Berlín solo tiene dos opciones. La primera es la guerra y el vergonzoso entierro de su soberanía sin ninguna esperanza de otro milagro de Brandeburgo. La segunda es despertar de su letargo, seguido de un resurgimiento geopolítico con una completa reformulación de sus principios de política exterior, basada en un diálogo difícil pero crucial”, ha declarado.
En la nota, Medvédev también ha advertido sobre las “ambiciones nucleares” de Alemania, afirmando que deben ser detenidas mediante mecanismos internacionales como la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) y el Consejo de Seguridad de la ONU (CSNU), e imponiendo medidas restrictivas jurídicamente vinculantes.
Asimismo, ha alertado de que el posible despliegue de misiles estadounidenses de largo alcance en territorio alemán podría provocar el colapso de la estabilidad estratégica en Europa, lo que obligaría a Rusia a responder.
Finalmente, el funcionario ruso ha cuestionado el marco jurídico surgido de la reunificación alemana, afirmando que se realizó sin un referéndum popular, y agregado que Polonia “solo tiene dos opciones: o someterse a Alemania o aliarse con Rusia”.
Las relaciones entre Rusia y Alemania han atravesado un deterioro progresivo desde el inicio de la guerra en Ucrania en 2022, marcado por sanciones económicas, el aumento del gasto militar europeo y el envío de armamento occidental a Kiev. En este contexto, Moscú ha intensificado su discurso contra la política de defensa alemana, especialmente tras los planes de modernización del ejército y la cooperación en materia de misiles con Estados Unidos y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
En 2024, los Gobiernos de Estados Unidos y Alemania anunciaron de manera conjunta que Washington iniciaría el despliegue de sistemas de ataque de largo alcance, incluidas armas hipersónicas, en territorio alemán a partir de 2026. En ese contexto, el ministro de Defensa de Alemania, Boris Pistorius, señaló que la instalación de armamento estadounidense de largo alcance debía servir como impulso para el desarrollo de este tipo de capacidades en el país europeo.
zbg/tmv
