• Una vista del puente Karay-Teherán B1, una importante arteria de transporte civil que conecta la capital iraní con sus suburbios occidentales.
Publicada: jueves, 7 de mayo de 2026 19:05

Irán ha iniciado la reconstrucción del puente B1 tras los ataques de EE.UU. e Israel, una obra clave para restablecer la conectividad vial en la ciudad de Karay.

El director ejecutivo de la Compañía de Desarrollo de Infraestructuras de Transporte de Irán, Hushang Bazvand, informó que la primera fase de las obras contempla la retirada de escombros y precisó que esa etapa concluirá en aproximadamente una semana.

Bazvand añadió que la reconstrucción integral del puente tomará menos de un año y destacó que todos los contratistas involucrados en el proyecto son iraníes.

El puente B1, considerado uno de los mayores logros de ingeniería del país, tiene una altura de 136 metros y una longitud de 1050 metros sobre el río Bilaqan, en la provincia de Alborz, cerca de Karay.

Según las autoridades iraníes, la infraestructura fue atacada deliberadamente en tres ocasiones durante los bombardeos estadounidenses e israelíes, lo que provocó graves daños estructurales, además de la muerte de 13 personas y heridas a más de 150.

La apertura del puente estaba prevista originalmente para comienzos de este año, antes de que los ataques interrumpieran las obras y desencadenaran una ola de condenas por parte de las autoridades iraníes.

El ministro iraní de Asuntos Exteriores, Seyed Abás Araqchi, afirmó tras los bombardeos que los ataques contra infraestructuras civiles, incluidos puentes aún en construcción, no quebrarán la determinación de la República Islámica y calificó las acciones de EE.UU. y el régimen israelí como una muestra de “derrota” y “bancarrota moral”.

 

El 28 de febrero, Estados Unidos e Israel lanzaron una guerra a gran escala y no provocada contra Irán, asesinando al ayatolá Seyed Ali Jamenei, y a varios comandantes militares de alto rango, así como a cientos de civiles.

La agresión estadounidense-israelí contra Irán dejó más de 3500 muertos, incluidos numerosos niños, según la Organización de Medicina Forense iraní.

En respuesta, las Fuerzas Armadas iraníes llevaron a cabo 100 oleadas de ataques con misiles y drones contra objetivos militares estadounidenses e israelíes durante 40 días, causando daños significativos, lo que finalmente obligó a ambos regímenes agresores a anunciar un alto el fuego unilateral que sigue vigente hasta el día de hoy.

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