• El ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, habla con prensa, en Ereván, capital de Armenia, 6 de mayo de 2021. (Foto: AFP)
Publicada: jueves, 6 de mayo de 2021 18:27

El canciller ruso objeta amenazas y sanciones de la Unión Europea (UE) y alerta de que la imposición bilateral de medidas restrictivas conduce a ninguna parte.

Cuando la UE comienza a amenazarnos con nuevas sanciones, empiezo a pensar que, además de este sentimiento de permisividad e infalibilidad, la UE comienza a sentirse abrumada por otra manía, la de la impunidad total. Me parece que este camino es un callejón sin salida”, ha manifestado este jueves el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, en una rueda de prensa en el marco de su gira de trabajo por Armenia y Azerbaiyán.

Lavrov ha criticado la postura de la Unión Europea de tildar de ilegítimas las sanciones impuestas por Moscú a ciertas autoridades del bloque comunitario, tras la más reciente tanda de medidas restrictivas europeas contra altos funcionarios rusos, y ha advertido que el intercambio de las sanciones es “un camino a ninguna parte”.

En este sentido, el canciller ha reiterado que Rusia no dejará sin respuesta los ataques contra sus parlamentarios, funcionarios, empresas, que, “según la Unión Europea, solo son culpables de estar registradas en un país que la UE decidió declarar agresor sin ningún motivo y (sobre una base) absolutamente ilegítima”.

 

La Cancillería rusa puso el viernes en su lista negra a altos funcionarios del bloque comunitario e informó de la prohibición de entrada al país euroasiático para ocho representantes de las estructuras oficiales de la Unión Europea, en respuesta a las restricciones que impuso en marzo contra seis funcionarios rusos.

Las relaciones entre Bruselas y Moscú pasan por sus horas más bajas y últimamente se han deteriorado por la detención y la sentencia emitida contra el opositor ruso Alexéi Navalni quien fue aprehendido el pasado 17 de enero en un aeropuerto de Moscú (capital rusa) a su regreso de Alemania por saltarse su régimen de semilibertad. 

A pesar de que Moscú considera el caso Navalni un asunto interno, países como Francia, el Reino Unido y Alemania solicitaron la inmediata e incondicional puesta en libertad del líder opositor y, como medidas de presión, EE.UU. y la UE vienen imponiendo, desde entonces, una serie de sanciones a funcionarios, empresas y sectores económicos rusos.

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