• La portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, Maria Zajarova, durante una intervención en Moscú, capital rusa, 29 de marzo de 2018.
Publicada: miércoles, 18 de julio de 2018 22:31
Actualizada: jueves, 19 de julio de 2018 1:19

El arresto de Maria Butina, por presunta actuación como agente de Rusia en EE.UU. es un encargo político para alentar la histeria rusófoba, asegura el Kremlin.

“Parece que el FBI (Buró Federal de Investigaciones de Estados Unidos), en vez de ocuparse de su responsabilidad de luchar contra los criminales, está cumpliendo con un encargo político de las fuerzas que, según entendemos, siguen promoviendo la histeria rusófoba”, ha anunciado este miércoles la portavoz del Ministerio ruso de Asuntos Exteriores, María Zajarova, en una rueda de prensa.

La diplomática rusa ha denunciado además a los medios de comunicación ya que “comenzaron a hablar de ella como de una espía y vincularla con los servicios especiales, exacerbando la tensión sin tener base alguna para ello”.

El Departamento de Justicia estadounidense anunció el pasado lunes la detención e imputación de Maria Butina, una ciudadana rusa, acusándola de promover en el territorio norteamericano los intereses del Gobierno de la Federación Rusa.

Botina, de 29 años, fue detenida en Washington D.C (capital estadounidense), acusada en concreto de haber tejido una red de contactos para beneficiar al Kremlin en EE.UU., situación que la podría condenar a una pena de hasta cinco años de prisión, ya que según la legislación estadounidense constituye un delito de conspiración.

Parece que el FBI (Buró Federal de Investigaciones de Estados Unidos), en vez de ocuparse de su responsabilidad de luchar contra los criminales, está cumpliendo con un encargo político de las fuerzas que, según entendemos, siguen promoviendo la histeria rusófoba”, dice la portavoz del Ministerio ruso de Asuntos Exteriores, Maria Zajarova, en alusión a la detención de Maria Butina, por presunta actuación como agente de Rusia en Estados Unidos.

 

El objetivo de Butina era, según la imputación, favorecer los intereses del Kremlin a través de sus acciones, primero en territorio ruso y luego en el estadounidense, en plena campaña para las pasadas elecciones presidenciales de EE.UU., que ganó Donald Trump.

No obstante, el inquilino de la Casa Blanca negó la supuesta injerencia rusa en las elecciones presidenciales de 2016, en declaraciones realizadas tras la cumbre bilateral con su homólogo ruso, Vladimir Putin, en Helsinki (capital de Finlandia) mantenida el pasado lunes.

En otra parte de su intervención, la vocera rusa ha resaltado que arrestaron a Butina tras la citada cumbre, con el objeto de “hacer todo lo posible para torpedear el resultado” y “minimizar el efecto positivo” de esa reunión.

Por otra parte, ha remarcado que Rusia hará “todo lo posible” para defender los “intereses y derechos legítimos” de su ciudadana.

Mientras el país norteamericano acusa a Moscú de haber orquestado una campaña de influencia para minar la confianza en los comicios del país y reducir las opciones de la candidata demócrata Hillary Clinton en el proceso, el Kremlin niega enérgicamente toda participación en la supuesta trama y señala que Washington intenta, con estas acusaciones, intensificar la presión sobre Rusia.

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