El ministro de Salud de Irán, Mohamad Reza Zafarqandi, ha denunciado el ataque aéreo criminal conjunto de Estados Unidos e Israel al histórico Instituto Pasteur de Teherán como un “desastre internacional”, poniendo de manifiesto la campaña frenética del enemigo para sabotear la soberanía científica y la autosuficiencia de la República Islámica.
En una declaración emitida el lunes, Zafarqandi condenó la agresión bárbara contra este centro centenario de excelencia biomédica, declarando que el ataque deliberado a sus laboratorios de virología, bacteriología y parasitología demuestra el temor del régimen estadounidense-sionista al progreso científico imparable de Irán.
“El ataque a los centros científicos muestra que el enemigo está atacando directamente el progreso científico e independencia de Irán”, subrayó el ministro.
Dejó claro que ningún bombardeo puede borrar el conocimiento y la dedicación de los científicos iraníes.
“El conocimiento y la capacidad científica del país no serán destruidos con la destrucción de edificios, porque este capital está arraigado en las ideas y esfuerzos de nuestros científicos dedicados”, aseguró firmemente el titular iraní de Salud.
La reconstrucción ya está en marcha a gran velocidad. Las secciones con daños limitados se restaurarán por completo en dos o tres meses, mientras que las áreas más gravemente dañadas se reconstruirán lo más rápido posible, con la movilización total del Ministerio de Salud y de la Organización de Planificación y Presupuesto, además del generoso apoyo de los donantes iraníes y la gente.
El Instituto Pasteur de Irán, símbolo orgulloso de más de 100 años de avances médicos y servicio a la nación y la región, sigue invicto.
La experiencia de sus científicos se mantiene intacta y continuará impulsando avances en salud pública a pesar del ataque criminal.
Este crimen de guerra estadounidense-israelí contra la ciencia y la humanidad solo fortalecerá la determinación del pueblo iraní y de su comunidad científica para seguir adelante con aún más determinación, demostrando una vez más que las sanciones, las bombas y la agresión no pueden detener la marcha de la República Islámica hacia la plena independencia científica. Los esfuerzos de reconstrucción avanzan a toda velocidad.
hnb
