En un comunicado, emitido el lunes, en la víspera de los 40 días del martirio de personas durante los actos terroristas de principios de enero en Irán, el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) recordó los amargos incidentes ocurridos a principios de enero en Irán, en particular los días 8 y 9, cuando hombres armados y agitadores apoyados desde el extranjero, explotaron las protestas pacíficas que se desarrollaban en Irán por razones económicas, atacando a comisarías, bases militares y bancos, así como infraestructura civil, en varias ciudades.
En total 3117 personas murieron en los disturbios terroristas, incluyendo 2427 civiles y personal de seguridad a manos de terroristas, según los registros oficiales en el país, y varios miles de personas resultaron heridas.
El CGRI describió los acontecimientos ocurridos el 8 y 9 de enero como un “gran y sofisticado complot estadounidense-sionista” destinado a “crear caos organizado e inestabilidad para allanar el camino a la agresión extranjera, el derrocamiento del Sistema islámico y la desintegración del país”.
Los actos terroristas, agrega la nota, formaban parte de la “guerra híbrida” lanzada por los enemigos contra el país, y las operaciones sobre el terreno de elementos violentos y terroristas armados fueron dirigidas por el servicio de espionaje israelí, el Mossad, y la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA).
La nota detalla que estas operaciones se combinaron con “guerra psicológica, manipulación mediática” e intentos de “perturbar el ciclo de gobernanza”. “El objetivo de este plan perverso y antiraní no era meramente generar una inseguridad coyuntural, sino golpear el capital social, inducir una fractura entre la ciudadanía y el gobierno y erosionar los pilares de la autoridad nacional”, agregó.
El Cuerpo de Guardianes elogió a la nación iraní por resistir con consciencia esta compleja intriga y llamó al pueblo a participar este martes en una ceremonia en Teherán para conmemorar los 40 días del martirio de todos los caídos en enero.
El Consejo de Coordinación de Propagación Islámica, por su parte, convocó al público iraní a la ceremonia para rendir tributo a todos aquellos que contribuyeron a proteger la seguridad del país y aseguró que la presencia de diversos estratos sociales garantizaría la disuasión nacional contra futuras conspiraciones.
Mediante un comunicado, el consejo describió los sucesos de enero como una “operación híbrida y cognitiva” diseñada por enemigos del Estado para socavar la seguridad psicológica de la sociedad iraní, y expresó su satisfacción por el fracaso del operativo.
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