En un acto, en Teherán (la capital iraní), se ha hecho este domingo el anuncio oficial de la querella penal y demanda judicial contra el gobierno de Estados Unidos, el régimen de Israel, varios grupos terroristas y diversas figuras asociadas a movimientos hostiles a la Revolución Islámica.
La iniciativa legal busca depurar responsabilidades por el presunto apoyo material y político a acciones terroristas y operaciones de sabotaje dirigidas contra Irán.
Según informaron los organizadores, la demanda se enmarca en los esfuerzos de Teherán por recurrir a instancias y organismos internacionales para frenar el apoyo que, a su juicio, algunos Estados brindan a grupos terroristas, apoyo que ha derivado en la destrucción de bienes públicos y en graves daños a la población iraní.
El acto ha contado con la participación de autoridades, personalidades políticas y jurídicas, así como de familiares de mártires y veteranos. Durante el evento se ha subrayado que estos acontecimientos no solo han provocado importantes pérdidas económicas, sino que también han causado profundos daños psicológicos a las familias de las víctimas y han puesto en riesgo la seguridad pública del país.
Los responsables presentes han insistido en la necesidad de enfrentar de manera firme a los actores que, según han afirmado, están detrás de estos hechos, y han reiterado su respaldo a las vías legales para la defensa de los derechos del pueblo iraní y la compensación de los perjuicios sufridos.
Al cierre de la ceremonia, se ha expresado un reconocimiento especial a las familias de los mártires y a los afectados, y se ha instado a las instituciones y foros internacionales a adoptar una postura activa junto a Irán en la lucha contra el terrorismo y sus patrocinadores financieros y políticos.
Las protestas pacíficas comenzaron en Irán el 28 de diciembre, en particular por la depreciación de la moneda nacional, pero se tornaron violentas con la infiltración de hombres armados y alborotadores, apoyados desde el exterior, entre los manifestantes.
Los funcionarios iraníes consideran los disturbios como parte de una campaña coordinada por Estados Unidos y el régimen de Israel, cuyo objetivo es desestabilizar Irán luego de su fracaso en la guerra de 12 días.
Unas 3117 personas perdieron la vida; 2427 eran civiles y fuerzas de seguridad del país, mientras que los otros 690 eran terroristas, según la Fundación para Asuntos de Mártires y Veteranos de Irán.
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