El presidente de EE.UU., Donald Trump, desveló el martes pasado su llamado ‘acuerdo del siglo’, que, según alega, busca zanjar el conflicto palestino-israelí, pero, en realidad, pretende liquidar la causa palestina, pues ignora todos los derechos de los palestinos, incluyendo su derecho al retorno y la formación de un Estado, con Al-Quds (Jerusalén) como capital.
En un comentario hecho este martes, el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Mohamad Yavad Zarif, ha matizado que EE.UU. se ha descalificado como mediador en el conflicto palestino-israelí, una pugna de más de siete décadas.
“EE.UU. ha probado que es más drástico que el propio Israel a la hora de hacer caso omiso de los derechos de los palestinos y la ocupación de las tierras palestinas, por lo que no tiene cabida dentro del proceso de solucionar el conflicto palestino-israelí”, ha afirmado el jefe de la Diplomacia iraní a los periodistas en Teherán, capital persa.
Los palestinos, de acuerdo con Zarif, son los únicos que pueden determinar su futuro, incluso aunque el régimen de Tel Aviv los haya estado reprimiendo en los próximos 70 años, tal y como ha hecho en los últimos 70 años.
Irán insiste en un proceso democrático para determinar el futuro de Palestina
Zarif ha aprovechado la ocasión para proponer la implementación de “un proceso democrático” como “la vía más simple” para hacerse eco de las reivindicaciones de todos los palestinos en los territorios ocupados, incluidos los musulmanes, los cristianos y los judíos.
Al respecto, ha hecho alusión a una propuesta hecha por el Líder de la Revolución Islámica de Irán, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, de celebrar “un referéndum en Palestina” para determinar su futuro. “Esta solución es la más lógica y práctica, dado que ha funcionado también en otros lugares, como Sudáfrica”, ha reiterado el canciller iraní, en referencia a la época del apartheid en el mencionado país africano.
El plan proisraelí de Trump ha sido el detonante de numerosas protestas, incluso entre los judíos, que lo ven como un acto de apartheid para facilitar el robo de tierras palestinas.
“Eso no es, en absoluto, un plan de paz. Es un plan de apartheid (…) Las tierras palestinas no son de Trump para que las ceda, ni del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, para robarlas”, indicó la rabino Alissa Wise, miembro de la organización judía estadounidense Jewish Voice for Peace, en un comunicado emitido poco después del anuncio del mandatario republicano.
El futuro Estado palestino, previsto por la Administración Trump, consistiría en varios archipiélagos aislados, rodeados completamente por Israel, sin ninguna frontera con el exterior, o control sobre su espacio aéreo, y sin derecho a tener un Ejército para defenderse. Tampoco tendría bases geográficas para una economía viable, ni libertad de movimientos, ni prerrogativas para presentar denuncias ante organizaciones internacionales contra Israel o EE.UU.
Tal plan, de ser implementado, convertirá el legítimo derecho de los palestinos a tener un Estado soberano en un cuento de hadas, al que deben renunciar, dice la Casa Blanca.
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