La Asamblea Consultiva Islámica de Irán (Mayles, Parlamento) ha condenado este domingo en un comunicado la resolución adoptada el jueves por el Parlamento Europeo, en la que acusaba a Teherán de “reprimir” las protestas acaecidas a finales de diciembre y a principios de este mes, las cuales se tornaron violentas por el apoyo de actores hostiles externos a alborotadores y hombres armados en el país. La medida europea constituye “un claro ejemplo de injerencia en los asuntos internos de Irán”, reza la nota.
La Eurocámara instó al Consejo de la Unión Europea a que declarara como organizaciones terroristas a la Fuerza de Resistencia Popular (Basich) y la Fuerza Quds, dos entidades vinculadas al Cuerpo de Guardianes de Revolución Islámica (CGRI) de Irán y a que aplicara las medidas restrictivas, incluidas la congelación de activos y la prohibición de visados, contra estas instituciones.
Los legisladores iraníes han denunciado la continuación del enfoque “hostil e irresponsable” del bloque comunitario ante Irán, recalcando que ello “no socavará la firme determinación del pueblo iraní”, sino que solo “exacerbará la desgracia política y moral y el escándalo” de los Veintisiete ante la opinión pública mundial.
Conforme a la nota, el Parlamento Europeo para “tapar sus fracasos” en resolver los problemas internos del bloque, ha recurrido a injerencias en asuntos de otros países en nombre de “defensa a los derechos humanos”, y al emitir una resolución antiraní, “se ha colocado efectivamente en la posición de apoyar al terrorismo y a los grupos terroristas”.
El Parlamento iraní, citando “documentos sólidos y pruebas innegables”, ha denunciado que los servicios de inteligencia de algunos países extranjeros guiaron y patrocinaron sistemáticamente los disturbios y actos terroristas ocurridos en Irán los días 8 y 9 de enero, por lo que, los gobiernos injerencistas europeos no pueden evadir su deber legal.
“El Parlamento Europeo y los gobiernos europeos intervinientes tienen responsabilidad jurídica y política directa por apoyar, facilitar y preparar actos terroristas contra la nación iraní, y no pueden eludir la responsabilidad ante la nación iraní y la opinión pública mundial”, reza el texto.
Mayles ha censurado además el “doble rasero flagrante” de la Eurocámara en materia de los derechos humanos y el terrorismo, por guardar un “silencio cómplice” ante el “genocidio sistemático” del pueblo palestino por Israel, y acusar, al mismo tiempo, de terrorismo el CGRI, entidad que ha desempeñado un papel esencial en la lucha contra el terrorismo.
Las protestas pacíficas comenzaron en Irán el 28 de diciembre, en particular por la depreciación de la moneda nacional, pero se tornaron violentas con la infiltración de hombres armados y alborotadores, apoyados desde el exterior, entre los manifestantes.
Los funcionarios iraníes consideran los disturbios como parte de una campaña coordinada por Estados Unidos, el régimen de Israel, y algunos gobiernos europeos, cuyo objetivo es desestabilizar Irán luego de su fracaso en la guerra de 12 días lanzada en junio.
Unas 3117 personas perdieron la vida; 2427 eran civiles y fuerzas de seguridad del país, mientras que el resto, unos 690, eran terroristas, según informes oficiales.
ftm/ctl/ncl/tmv
