“Pruebas sólidas en el terreno y declaraciones oficiales indican que los sucesos del 8 al 10 de enero no fueron una protesta espontánea, sino un proyecto deliberado con apoyo informativo, mediático y operativo de Estados Unidos y del régimen sionista, destinado a dirigir a elementos criminales, promover la violencia y generar inseguridad en el país”, destacó el ministro de Asuntos Exteriores de Irán en el editorial publicado en el diario digital Sedaye Iran.
Araqchi agregó que el país ha puesto en la agenda el seguimiento legal e internacional de la responsabilidad del gobierno de Estados Unidos por la guerra de agresión de 12 días y las recientes operaciones terroristas.
Además, el jefe de la Diplomacia persa remarcó que “la destrucción de mezquitas, centros educativos, bancos, hospitales e infraestructuras, junto con el asesinato de fuerzas de seguridad y la pérdida de vidas de ciudadanos, demostró que el objetivo principal de los alborotadores era paralizar el orden público y generar miedo en la sociedad”.
Destacó que el apoyo público de las autoridades estadounidenses a los alborotadores y la amenaza de recurrir a la fuerza contra Irán constituyen un claro ejemplo de lo siguiente:
1. Violación del principio de no injerencia en los asuntos internos de los países.
2. Violación del principio de prohibición de la amenaza y el uso de la fuerza en la Carta de las Naciones Unidas.
3. Desatención a las obligaciones internacionales de lucha contra el terrorismo.
Araqchi recalcó que “las repetidas amenazas del presidente de Estados Unidos contra el máximo dirigente de un país independiente también constituyen una acción inexcusable, con amplias consecuencias legales y políticas”.
A finales de diciembre de 2025 empezaron las protestas por razones económicas en Irán y el gobierno fue firme en la defensa del derecho a la protesta pacífica y el diálogo para abordar los desafíos, pero pronto, las manifestaciones fueron aprovechadas por los alborotadores y elementos terroristas respaldados desde el extranjero.
En los recientes actos terroristas registrados en Irán, alborotadores y terroristas fuertemente armados cometieron graves actos vandálicos en Teherán y otras ciudades, atacando al personal de seguridad y ciudadanos, y prendiendo fuego a propiedades públicas y privadas, incluidas tiendas, autobuses y mezquitas.
En apoyo a los disturbios terroristas, el presidente de EE.UU., Donald Trump, instó a los alborotadores a “tomar el control” de las instituciones gubernamentales y afirmó que “la ayuda está en camino”, y luego amenazó con operaciones militares contra el país persa.
Las autoridades iraníes han señalado la implicación directa de Estados Unidos y del régimen israelí en los recientes actos del terrorismo en el país, indicando que los alborotadores armados fueron entrenados por agencias de inteligencia estadounidenses e israelíes.
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