En una reunión de alto nivel celebrada el lunes en Ginebra, el embajador y representante permanente de Irán ante la oficina de las Naciones Unidas en Ginebra, Ali Bahreini, condenó vehementemente la próxima sesión especial del Consejo de Derechos Humanos de la ONU (CDHNU), calificándola de medida “políticamente motivada y no constructiva” orquestada por las potencias occidentales para interferir en los asuntos internos de Irán.
“Los gobiernos con antecedentes de crímenes de guerra, limpieza étnica y abierta complicidad en genocidio carecen de capacidad moral y civilizacional para dar lecciones a Irán sobre cómo gestionar su sociedad”, subrayó Bahreini, reafirmando que los derechos de los ciudadanos iraníes no son una mercancía para obtener beneficios políticos extranjeros.
El funcionario iraní emitió esta declaración después de que un portavoz del Consejo anunciara el martes que se celebrará una sesión especial urgente este viernes para abordar “el deterioro de la situación de los derechos humanos en la República Islámica de Irán”, a raíz de una solicitud presentada por el Reino Unido, Alemania, Islandia, Moldavia y Macedonia del Norte.
En este sentido, Bahreini enfatizó que si los países occidentales realmente les importara el pueblo iraní, habrían condenado los crímenes cometidos por Estados Unidos y el régimen israelí durante la guerra de los 12 días contra el país persa en junio. En cambio, ahora intentan adoptar una postura ética carente de credibilidad. Tal comportamiento no engaña al pueblo iraní, agregó.
El diplomático iraní advirtió que la sesión se está utilizando como una herramienta para avanzar las agendas de Estados que tienen una oscura historia de crímenes de guerra e hipocresía.
Además, el representante iraní describió los recientes disturbios como una continuación calculada de la “guerra de 12 días de Estados Unidos e Israel contra Irán en junio”.
“Poseemos evidencia de audio creíble y prueba documentada de que elementos recibieron órdenes directas de disparar contra civiles”, afirmó Bahreini, señalando una sofisticada campaña de terror diseñada para desestabilizar la nación.
También, indicó que el objetivo principal de este complot respaldado por el extranjero era incitar a la intervención externa y exportar la inseguridad al territorio iraní, lo que lo calificó como una flagrante violación de la soberanía y la integridad territorial de Irán.
Entretanto, el funcionario iraní añadió que los Estados occidentales son “cómplices del derramamiento de sangre iraní” y han perdido la capacidad moral para dar lecciones a Irán sobre derechos humanos.
“Preferimos la paz, pero la preparación es la mejor medida disuasoria contra los errores de cálculo”, advirtió Bahreini, destacando que “Irán no busca la guerra, pero está plenamente preparado para defenderse” ante cualquier amenaza.
Desde el 28 de diciembre, unas manifestaciones pacíficas en Teherán derivaron en violencia terrorista impulsada por actores extranjeros. Durante los recientes disturbios, alborotadores y terroristas fuertemente armados cometieron graves actos vandálicos en Teherán y otras ciudades, atacando al personal de seguridad y prendiendo fuego a propiedades públicas y privadas, incluidas tiendas, autobuses y mezquitas.
Las autoridades iraníes han señalado la implicación directa de Estados Unidos y del régimen israelí en los recientes actos del terrorismo en el país, indicando que los alborotadores armados fueron entrenados por agencias de inteligencia estadounidenses e israelíes.
mbn/tmv
