• Decenas de miles de personas se congregaron en la emblemática Plaza Enqelab de Teherán para condenar los actos terroristas, 12 de enero de 2026.
Publicada: viernes, 16 de enero de 2026 19:35

Un nuevo informe revela cómo una red vinculada a Israel convirtió en tendencia una etiqueta antiraní en X y manipuló el relato, fingiendo ser la voz del pueblo iraní.

Un análisis de la cadena catarí Al Jazeera revela que el hashtag #FreeThePersianPeople, que se volvió tendencia durante los últimos actos terroristas en Irán, no surgió de manera orgánica, sino que fue impulsado por redes externas, principalmente vinculadas a Israel.

Estas redes manipularon la circulación del contenido y amplificaron artificialmente su alcance a más de 18 millones de usuarios, pese a que solo 170 cuentas generaban contenido original, evidenciando un patrón anómalo de propagación digital

Este caso refleja cómo, en la era digital, actores externos con agendas propias pueden moldear y controlar la narrativa sobre eventos internos de un país, presentándose como la voz legítima del pueblo.

El seguimiento de las fuentes de interacción y de las rutas de difusión muestra que la campaña digital en torno al hashtag #FreeThePersianPeople no tuvo un origen orgánico dentro de Irán. Lejos de surgir desde el interior del país, la iniciativa fue impulsada desde el exterior.

Según la investigación, el liderazgo de la campaña recayó en redes externas, principalmente cuentas vinculadas a Israel o a círculos abiertamente proisraelíes, que desempeñaron un papel clave en la fabricación del impulso inicial y en la orientación del discurso hacia objetivos geopolíticos concretos.

El análisis de datos revela patrones de circulación claramente anómalos: el 94 por ciento de los 4370 mensajes examinados correspondieron a retuits, mientras que la producción de contenido original no superó las 170 cuentas. A pesar de ello, la campaña logró alcanzar a más de 18 millones de usuarios, un indicador de amplificación artificial y coordinación digital.

El discurso promovido por la campaña presentó los acontecimientos internos de Irán como un supuesto “momento de colapso”, apoyándose en dicotomías simplificadoras como “el pueblo contra el Gobierno”, “libertad frente al Islam político” e “Irán frente a la República Islámica”, con el objetivo de imponer una lectura polarizada y externa de la realidad iraní.

En ese marco, la campaña impulsó de forma sistemática a Reza Pahlavi, hijo del último sha de Irán, como la única alternativa política viable. El propio Pahlavi interactuó con la campaña digital, una acción que fue amplificada de inmediato por cuentas vinculadas a Israel, que comenzaron a presentarlo como el “rostro del Irán alternativo”.

Sin embargo, esta narrativa contrasta con la percepción mayoritaria dentro de Irán, donde amplios sectores de la población recuerdan los abusos cometidos durante el régimen de su padre, así como el golpe de Estado de 1953, orquestado por Estados Unidos y el Reino Unido a través de la CIA, que lo restituyó en el poder, un antecedente histórico que sigue marcando la memoria colectiva del país.

La campaña no se limitó a activistas anónimos: funcionarios israelíes actuales y anteriores participaron activamente, incluyendo al ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, quien en un tuit en persa llamó a la “caída del dictador” y respaldó las protestas.

Además, se compartió una primera convocatoria instando a los ciudadanos a entonar consignas el jueves 8 y viernes 9 de enero, en las calles o desde sus hogares, coordinando la acción desde el exterior.

Tuits del ex primer ministro israelí Naftali Bennett se difundieron dentro de la red del hashtag, reforzando la narrativa de “liberación”, mientras la campaña intentaba presentar las protestas como un conflicto ideológico contra la religión, separando al “pueblo persa” del Islam y enmarcando las manifestaciones como un choque civilizacional.

Activistas israelíes, incluidos Eyal Yakoby y Hillel Neuer, difundieron contenido acusando a las autoridades iraníes de violencia excesiva y criticando el “silencio de los medios internacionales”. 

La narrativa rápidamente derivó hacia llamados explícitos a la intervención extranjera: tuits atribuidos a Donald Trump sobre la disposición de Washington a actuar fueron amplificados por la red, con Reza Pahlavi y miembros del Congreso de EE. UU., como Pat Fallon, respaldando estas posturas y dirigieron además mensajes al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, instando a una intervención directa.

El análisis de la red realizado por Al Jazeera identificó cuentas centrales que funcionaron como “marionetistas” de la campaña. Entre ellas destaca “Rhythm of X”, creada en 2024 y con cinco cambios de usuario, centrada en apoyar a Israel, promover la monarquía iraní y llamar a la acción de EE. UU. contra la Guardia Revolucionaria. 

Otra cuenta verificada, “Nioh Berg”, creada en 2017 y también con múltiples cambios de nombre, se presenta como una “activista iraní judía” y es señalada por la red como una voz clave del movimiento, además de ser buscada por las autoridades iraníes.

El análisis revela una fuerte conexión entre la red de “Nioh Berg” y la cuenta “Israel War Room”, que difunde regularmente contenido de seguridad y política alineado con las narrativas del Estado israelí.

La investigación concluye que la campaña #FreeThePersianPeople no fue una expresión espontánea de descontento interno en Irán, sino una operación de información politizada construida desde el exterior y liderada por redes vinculadas a Israel y sus aliados

La campaña logró secuestrar legítimas demandas económicas, enmarcándolas en un proyecto político más amplio que vincula la “liberación de Irán” con el retorno de la monarquía y la intervención militar extranjera.

mep/rba