“Este cargamento fue introducido ilegalmente desde uno de los países de la región y estaba destinado a ser distribuido en provincias específicas que habían estado involucradas en los disturbios de los últimos días”, señala el comunicado del Ministerio de Inteligencia de Irán.
El cargamento técnico incautado incluye cien unidades de receptores de largo alcance, 50 unidades de amplificadores de señal BTS, 743 unidades de módems 5G de diversas marcas y 799 unidades de teléfonos móviles de nueva generación.
Los mercenarios extranjeros y terroristas, de haber recibido estos avanzados equipos electrónicos y conectarlos como un paquete completo, habrían tenido acceso a la red de telefonía móvil e internet en áreas sin cobertura de telecomunicaciones, como llanuras, montañas y otras zonas de difícil acceso, permitiendo el espionaje en ámbitos militares, de seguridad, industriales y actividades de sabotaje.
El 28 de diciembre, se iniciaron en Teherán, la capital, manifestaciones pacíficas en las que los comerciantes suspendieron temporalmente sus actividades en señal de descontento por el pronunciado desplome de la moneda nacional frente al dólar estadounidense.
Aunque las autoridades reconocieron que las expresiones pacíficas de descontento son un derecho legítimo, varias figuras “opositoras” en el extranjero y actores externos hostiles, particularmente Estados Unidos e Israel, aprovecharon la situación para impulsar sus propios intereses, incitando a la violencia, lo que ha provocado la muerte de civiles y militares, además de cuantiosos destrozos en la infraestructura pública y privada.
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