El Departamento de Tesoro de Estados Unidos ha anunciado este jueves nuevas sanciones contra seis fabricantes petroquímicos con sede en Irán y sus subsidiarias, y tres empresas en Malasia y Singapur por la presunta ayuda a la producción, venta y envío de productos petroquímicos y petróleo iraníes a los compradores en el este de Asia por valor de cientos de millones de dólares.
Al respecto, el portavoz de la Cancillería de Irán, Naser Kanani, ha recordado la misma jornada que la política fallida de la era del expresidente Donald Trump, solo hizo que el país persa estuviera decidido a perseguir diligentemente sus objetivos del desarrollo nacional y explotar sus derechos legales e indiscutibles.
“La continua insistencia de Estados Unidos en recurrir a sanciones ilegales y unilaterales muestra, más que nada, la legitimidad de la posición de Irán y la mala intención e hipocresía de Estados Unidos hacia Irán y el JCPOA (el pacto nuclear de 2015, de nombre oficial Plan Integral de Acción Conjunta, PIAC o JCPOA, por sus siglas en inglés)”, ha denunciado.
Asimismo, ha indicado que estas crueles sanciones y las medidas coercitivas unilaterales de Estados Unidos contra Irán están en contradicción con los principios y reglas aceptados del derecho internacional, por tanto, le exponen a la responsabilidad internacional.
La República Islámica de Irán se reserva todos sus derechos para contrarrestar tales acciones, ha subrayado.
Las sanciones extraterritoriales de EE.UU. a Irán, sobre todo las impuestas al sector energético iraní, han afectado más que todo a los aliados europeos de Washington, que sufren un déficit de petróleo y gas por las tensiones con Rusia.
Irán, sin embargo, ha ninguneado las sanciones estadounidenses, aumentando significativamente sus exportaciones de petróleo. El Gobierno iraní además dice que ha encontrado formas de repatriar fondos a su tesorería de exportaciones de energía anteriores, lo que frustra los intentos de Washington para destruir la economía iraní.
En medio de la crisis energética, la peor registrada en EE.UU. y otros países de los últimos 50 años, y el alza de precios de carburantes, han crecido los reclamos globales por el regreso de Irán y Venezuela al mercado petrolero a fin de aliviar la crisis y la escasez de suministro.
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